VIDA Y OTRAS CUESTIONES: Sadith Vela C.

 

La faraona apasionada

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Cuando estaba a punto de escribir respecto a la resaca del Censo 2017, donde el pueblo se puso la camiseta pero el INEI de cabeza, leí una nota reciente en un diario limeño respecto a la “Pasión de Flor Pucarina”, en la cual resaltan el dicho: “Flor Pucarina vendió su cuerpo antes de vender su arte”, ¿Y si así fuera, eso importa? No, no importa, lo que importa es que “Flor Pucarina”, cuyo nombre real fue Leonor Efigenia Chávez Rojas, la “Faraona del cantar huanca”, conquistó al Perú allá por los años 1958, con las canciones que componía e interpretaba, llegando a ser una artista incomparable en su género musical.

Pucarina, fue una mujer emprendedora y talentosa, con expresiones y composiciones muy intensas, una mujer con mucho carácter, que trabajó muy duro para salir adelante. No es justo que traten de distraer su biografía y su arte con publicaciones que no tienen sentido.

Mis abuelos, solían tener sus discos, del cual recuerdo, esa épica interpretación de la canción “Falsía” o “Ayrampito” con su inigualable voz, que resaltaba entre saxos, clarinetes, trombones y arpas.  Fue una diva, que adoraba a su Huancayo querido, pueblo que hasta hoy, le rinde pleitesía merecida, la tradición de quererla pasa de generación en generación y su música está presente en los bautizos, las bodas, cumpleaños y otras fiestas. Un indicativo de lo que realmente importa, su arte y el homenaje que le hacen, contagia, y logra remover sentimientos y nostalgias.

Entre otras canciones, interpretó las canciones: “Tú nomás tienes la culpa”, “Déjame nomás”, “Golpes de la vida”, “Oh, licor maldito”, “Caminito de Huancayo”, dejó 15 álbumes y su arte se expandió a otras fronteras y épocas. Hoy se sigue coreando: “Estoy muy triste en la vida, malaya mi destino, ayrampito. Cómo quisiera tomar chichita de tus flores y así podría, beber el néctar del olvido. Desde muy joven en la vida, amaba con el alma, ayrampito, tantas mentiras tantas traiciones me han perdido, ya no quisiera amar a nadie en la vida”.

El Perú vivió en sus canciones, hasta que ella murió en octubre de 1987.Su funeral fue un mar de gente y la misma gente que gozó con sus canciones, la lloró y la cantó en su despedida eterna. Desde entonces pasaron 30 años y ella sigue viva en la memoria.

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