SER Y NO SER: Elmer Serna Roman

 

“Fortalecer partidos o blindar a la clase política”

En estos tiempos es difícil hablar de democracia y de las instituciones políticas  que deberían fortalecerla, me refiero a los Partido político, debido a que ellos son los articuladores de las demandas e intereses sociales, claro la historia desde la antigua Grecia con la formación de grupos con la finalidad de obtener fines políticos, en Roma los hermanos Graco y la guerra civil entre Mario y Sila, así lo expresan. Los partidos surgen al caer la sociedad feudal y el paso a la sociedad capitalista, son los mediadores entre la sociedad civil y el estado, y participa en la lucha por el poder político y la formación política del pueblo, a través de los procesos electorales.  Ya a fines del siglo XVIII y el siglo XIX en Inglaterra y los Estados Unidos de Norteamérica, encuentran sustento a los mecanismos de la democracia representativa, a través de la legislación parlamentaria y electoral.

En el país, nuestra frágil democracia, y lo poco de partidos  que hacen actividad, son  débiles, están casi sin estructura partidaria, desprestigiadas ya hace décadas e involucradas en corrupción, esta situación ha generado desilusión generalizada de la población, de seguir podrían llegar a su descomposición y desarticulación. No me refiero a los movimientos regionales que aparecen solo para elecciones y que aprovechando el desprestigio de los partidos, hacen de las suyas coyunturalmente, pues en base a la informalidad de la política se han convertido en organizaciones de costo benéfico y luego desaparecen en medio de cuestionadas gestiones de los gobernadores regionales y alcaldes que casi todos concluyen con proceso judiciales por malos manejos de los recursos públicos. Los partidos están en crisis y se podría presuponer incluso su extinción. Acaso para poder evitarlo, se proponen proyectos de ley como el que busca modificar artículo 18 de la Ley de Organizaciones Políticas agregando condiciones para adquirir el derecho a postular a cargo de elección popular, el afiliado debe contar al menos con 1 año de inscripción en el partido, cuando se trate de elecciones distrital, provincial y regional; y,  no menos de 3 años de inscripción, para congresistas o presidente de la república. Se suma a ello la aprobación de la comisión de constitución de elevar la valla electoral para ser electo como gobernadores de 30% a 40% para las elecciones regionales. Por su parte el  Jurado Nacional de Elecciones elevó la valla para inscribir como partido de 3% a 4% del número mínimo de firmas de ciudadanos que sufragaron en el último proceso, significa que en las últimas elecciones participaron 18 millones 342 mil ciudadanos, las firmas que se necesitarían para inscribirse ahora serían de 733,716.

Se hace urgente sí que se fortalezcan los partidos políticos, pues necesitamos de partidos que sean verdaderas instituciones con actividad orgánica permanente, que hagan docencia de la política y que formen políticamente al pueblo. Pero no la forma como se está procediendo en el Congreso de la República, los acuerdos y proyectos de ley parecieran no estar dirigidos a ese ansiado fortalecimiento sino más bien, proteger la actual clase política nacional, que en unas próximas elecciones no encontrarían espacio. En consecuencia existe una exigencia nacional al poder legislativo que priorice la  Ley de los Partidos Políticos y la Ley Electoral y que los partidos inscritos y los que están por inscribirse sean tratados por igual.

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