Bosque de Macuya: deforestación y violencia

“Agárrenlos”, escuchó Roldán, mientras corría a través del bosque de Macuya. Detrás de él venía un grupo de hombres armados con machetes y rifles decididos a ubicarlo a como dé lugar. Lo buscaban entre los árboles, atentos al mínimo movimiento en la vegetación. Los disparos al aire producían un sonido seco en los oídos de Roldán, un joven estudiante de ingeniería forestal. Permaneció oculto durante más de ocho horas y fue testigo de cómo sus compañeros de la Universidad Nacional de Ucayali (UNU) y el guía que los acompañaba no corrieron con la misma suerte.

Fueron rodeados y retenidos durante más de tres horas en medio de ese bosque que hasta abril del 2017 era visitado solo por investigadores, universitarios y científicos de todo el mundo. “Eran como 60 personas”, narra el futuro ingeniero forestal unos días después del ataque. Sus compañeros —cuenta— fueron golpeados, además de haber sido víctimas del robo de sus celulares, dinero, una brújula y un GPS que tenían para hacer un inventario de flora y fauna en el espacio forestal.

Sin embargo, no es la primera vez que ocurre un incidente violento en este lugar. En diciembre del 2017, unas 60 personas ingresaron para quemar y saquear el Centro de Investigación y Capacitación Forestal Bosque Macuya, como informó Mongabay Latam.

Esa primera incursión puso en jaque a la universidad que hasta ahora no ha logrado recuperar las 2417 hectáreas de bosque destinados a la conservación e investigación. A pesar que una resolución emitida por el Ministerio de Agricultura en 1987 —por un plazo de 40 años— los ampara, el territorio permanece invadido.

Deforestación

Los estudiantes mencionan que en Macuya se han instalado unas 20 viviendas y vieron alrededor de 60 personas, incluyendo mujeres y niños. También lograron observar entre diez y quince motosierras. La zona invadida ha tomado el nombre de caserío Nueva Zelanda.

Desde que empezó la invasión han deforestado 335 hectáreas, según la reciente evaluación de un equipo de la UNU a cargo de elaborar la Declaración de Manejo (DEMA), un informe que por ley deben tener todas las concesiones de conservación. En el 2017 talaron 179 hectáreas y en el 2018 fueron arrasadas 156 hectáreas.

Información satelital del Programa Nacional de Conservación de Bosques del Ministerio del Ambiente e imágenes captadas con drones dan cuenta de cómo están tumbando caobas, cedros, ishpingos y lupunas, entre otras variedades. “La fauna también está desapareciendo”, dice Roel Velasco, asistente técnico del centro de investigación, quien ha pasado quince años de su vida recorriendo estos bosques.

¿Tráfico de tierras?

Para el ingeniero Jorge Mori, director de la Escuela Académico Profesional de Ingeniería Forestal de la UNU “este es un caso más de tráfico de tierras”. Las características son similares a lo que ha sucedido en zonas de Ucayali, donde los invasores son financiados por agentes externos, explica. El académico considera que este problema debe discutirse en la Comisión Multisectorial Permanente de Lucha contra la Tala Ilegal.

El fiscal José Guzmán, de la Primera Fiscalía Especializada del Medio Ambiente de Ucayali, coincide con Mori. Señala que en su despacho hay varias denuncias por deforestación ligadas a las invasiones en Macuya.

Dentro de Huánuco

En diciembre del 2018, la Administración Técnica Forestal y de Fauna Silvestre de Puerto Inca, Huánuco, aprobó una resolución que ratifica la entrega del Bosque Macuya a la UNU bajo la figura de Concesión de Conservación, hasta que se cumpla los 40 años desde la cesión inicial de 1987. Además, no descarta que el periodo pueda ser extendido.

Esta concesión fue otorgada a la universidad por el Estado peruano antes que se establecieran los gobiernos regionales. Sin embargo, geográficamente se ubica dentro del territorio de Huánuco. Actualmente, el centro de estudios depende de esta autoridad regional para solucionar el problema, puesto que las decisiones sobre el territorio ahora corresponden a las regiones.

El abogado Luis Vásquez, asesor legal de la UNU, explicó que tras esta revalidación de la concesión, se cumplió con todos los requisitos legales para que el predio quede inscrito en Registros Públicos. El proceso culminó casi al cerrar el 2018.

Sin embargo, la primera semana del 2019, el nuevo gobernador regional de Huánuco, Juan Alvarado, recibió a los pobladores de Nueva Zelanda, instalados dentro del Bosque Macuya. Ellos “pidieron a la autoridad regional certificarlos como parceleros y dejar sin efecto la resolución de concesión, para que puedan vivir en paz”, a lo que Alvarado respondió: “Vamos a recuperar ese terreno, no los voy a defraudar”.

En conversación con Mongabay Latam, el actual director regional de Agricultura de Huánuco, Edu Chávez, dijo que tiene programado arribar al territorio en conflicto con el fin de “verificar si realmente la universidad está realizando las actividades que contempla el convenio. Y también si quienes están solicitando la posesión del territorio están instalados”. Agregó que luego de esa visita dará una respuesta al conflicto.

No obstante, el funcionario regional no negó la existencia de una concesión vigente a favor de la universidad.

Texto original de Yvette Sierra Praeli – Mongabay Latam: LEA AQUÍ: https://es.mongabay.com/2019/02/peru-invasores-bosque-macuya/

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