VIDAS Y OTRAS CUESTIONES: Sadith Vela C.

 

 

La dibujante de Dios

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El maestro Gabriel García Márquez, en su libro de relatos autobiográficos “Vivir para contarla”, menciona que, de la vida aprendió más que en la escuela, y mejor,  y que su profesor de matemáticas con su sabiduría y su áspero sentido del humor convertía las clases en una fiesta temible.

Quienes alguna vez pasamos por experiencias similares podríamos decir lo mismo. Es que, con un sistema educativo con métodos tradicionales en el cual obligan a los estudiantes a la memorización y a los exámenes escritos ¿Quién podría inspirarse?

José Ramón Gamo, neuropsicólogo infantil de España, refiere que el cerebro necesita emocionarse para aprender, y que el cerebro es un órgano social que aprende haciendo cosas con otras personas.

Una de las corrientes que quiere transformar el modelo educativo se denomina neurodidáctica,  una disciplina que favorece que aprendamos con todo nuestro potencial cerebral. Según las investigaciones científicas que han realizado en España, concluye que, para que el cerebro adquiera información novedosa, este procesa datos desde el hemisferio derecho, que está relacionado con la intuición, la creatividad y las imágenes, lo que indica que la charla no funciona. Por lo que a través de la neurodidáctica se propone que la metodología de enseñanza debe tener siempre soportes visuales como mapas conceptuales, imágenes, vídeos, interactivos con participación activa de los alumnos y el trabajo colaborativo, eso requiere innovar en una nueva forma de enseñanza acorde a la realidad sociocultural, de manera que ir a la escuela o al colegio, no sea una obligación, sino una inspiración. Que los alumnos vayan motivados a sus colegios, que se mantengan atentos y se guarden todo lo aprendido para que lo plasmen en su vida diaria.

Hay una anécdota difundida por Ken Robinson, escritor y educador británico, respecto al caso de una niña retraída que siempre pintaba en clase. “¿Qué dibujas?”, le preguntó su maestra. Y ella respondió: “Estoy pintando a Dios”. La maestra contestó dando a entender que nadie ha visto nunca a Dios, y la niña replicó: “Mejor, en cinco minutos podrán saber cómo es”.

La falla del sistema actual se evidencia cuando vemos a niños y jóvenes involucrados en infelicidad, pandillas, drogas, alcohol, embarazo precoz, etc.

La educación no lo es todo, pero es un comienzo importante para superar problemas sociales. Entonces, es de imperiosa necesidad  tener un profesorado respetado, cualificado, bien entrenado y con una remuneración justa. Rezo para que así sea.

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