VIDA Y OTRAS CUESTIONES: Sadith Vela C.

 

Atentado contra la prensa

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¿Pero qué rayos está ocurriendo en Huánuco? ¿Cómo es qué la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) se ha tomado atribuciones para interponer denuncias consecutivas sin sentido, contra un grupo de periodistas de Huánuco?

En la primera denuncia acusaron a Lincoln Díaz (Diario Página 3) y Beatriz Ávila (Studio 5), periodistas serios, con experiencia y que se merecen todo el respeto, incluso del universo, atribuyéndoles delitos de extorsión, fraude procesal, chantaje, estafa, falsificación de documentos, asociación ilícita para delinquir y enriquecimiento ilícito y lavado de activos, etc. ¡Realmente una cuestión jalada de los pelos! Causa sorpresa y duda colosal el actuar del CGTP en Huánuco.

En las siguientes denuncias insisten con las acusaciones a Díaz y Ávila, también incluyen en la lista a Ever Peña (Diario El Siglo), Javier Trujillo (Tu diario) e Italo Guillermo (Diario El Siglo), acusándolos, además de terroristas. ¿Qué cosa?

El nombre de la persona que firma esos documentos es Yonel Soto Guerrero, miembro de la CGTP Huánuco.

Con tamaña sorpresa, parece que  la CGTP aspira un atentado a la libertad de prensa, a la integridad y al honor de los periodistas mencionados.

En su portal web figura la frase de J.C. Mariátegui: “Todos tenemos el deber de defender la tribuna, la prensa y la organización proletaria”, ¿Dónde quedó la defensa de prensa Sres. de CGTP? Hoy con decepción estamos viendo ofensa y atropello a la prensa.

Lo que está ocurriendo importa, y mucho,  porque los periodistas a quienes están acusando son guardianes morales de la democracia y la transparencia, tienen muchos años de trabajo honesto y confiable, para filtrar lo que es basura.

El ejercicio del periodismo es una de las formas de la libertad de expresión y, como tal, viene adherida a la democracia, quien se esmera por anular a la prensa, busca eliminar la democracia.

Como sociedad, tenemos el deber de dar el respaldo merecido a los periodistas que caminan acompañados de “la ética como el zumbido al moscardón”.

El necio que intentó acosar a la libertad de expresión, se volvió preso de su propia cabeza y la inmunidad le carcomió los huesos, a los pedazos de papel tortuosos se los llevó el viento y todo volvió a florecer en la ciudad primaveral. Ojalá así sea.

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