VIDA Y OTRAS CUESTIONES: Sadith Vela C.

 

Adolescencia trunca

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Naty, una adolescente de 15 años, es madre de un robusto niño, lo carga entre sus brazos y llora, porque no sabe qué hacer. Dice que su embarazo fue complicado, pero más duro fue hacerle frente a su familia y amigos que la señalaron y la juzgaron. Parafrasea: “Si no tuviera a mi bebé, mi vida sería diferente”.

Añade: “Cuanto daría no haber cambiado la mochila por los pañales, ser madre no es fácil, tener un hijo, no es broma, ni juego, no es que, lo tienes y ya, tienes que pensar en la crianza, en cuidarlo, en saber qué hacer si se enferma, me hubiera gustado no estar pasando por esto, el colmo es que el papá de mi hijo me ha abandonado. Cuando una es joven, no se fija con quien se mete. A mi edad, yo debería estar estudiando”.

Naty, cuenta únicamente con el apoyo de su mamá, a quien no le quedó más remedio que aceptar la circunstancia, al principio no podía creerlo, lloró, se enojó, ella sabe por experiencia, que cuando eso ocurre, se frustran las metas y los sueños, y es más complicado aún, cuando no tiene el apoyo de la pareja o la familia, es un empujón al relego. Y en esta época, en la cual se dan las oportunidades para los estudios y el ejercicio de las profesiones, la situación se torna desoladora.

“Mi emoción y mi inexperiencia me arrastraron a esto, me creí inmortal, a cualquiera le podía pasar, esto del embarazo, menos a mí, pequé de confiada”, indica Naty.

La DIRESA ha informado que en el departamento de Huánuco, de enero a setiembre de este año, se han reportado 1320 embarazos adolescentes (12 a 17 años), en el ranking nacional ocupamos el puesto número nueve.

Estas cifras preocupan, así como la situación de Naty y su familia, ellas seguramente lucharan por salir adelante, pero es mejor prevenir, para no llegar arrepentimientos y frustraciones.

Ser madre, luego de haber vivido las etapas respectivas y en la plenitud de la madurez debe ser la gloria, pero si eso captura en la adolescencia, debe ser el mismísimo infierno.

Toda niña y adolescente, tiene el derecho de “vivir” sin saltarse las etapas. Hay que enseñar a cuidarse y protegerse, es mejor pensar bien, y elegir ser madre en el momento oportuno, lejos de todas las presiones sociales. Y si se elige, no serlo, también es una opción.

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