Durante tres días, la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) desplegó una gran campaña educativa en 10 comunidades nativas de la región Ucayali. Esta iniciativa busca democratizar el acceso a la lectura y preservar las lenguas indígenas en zonas amazónicas que históricamente han estado alejadas de los servicios del Estado.
Cultura e innovación en el corazón de la selva
En el marco del Día de las Lenguas Originarias, más de 800 pobladores de lugares como Nueva Saposoa, Santa Clara de Uchunya y Masisea participaron en una jornada diseñada para integrar sus tradiciones con nuevos formatos de aprendizaje. Grandes y chicos pudieron disfrutar de narraciones orales, teatro comunitario, espectáculos de títeres y talleres de arte enfocados en la temática amazónica.
La intervención no se limitó a los libros físicos de cartón que los mismos niños aprendieron a elaborar, sino que dio un salto hacia la conectividad. La institución habilitó espacios digitales equipados con tabletas con acceso a internet, lo que permitió a las familias explorar una biblioteca virtual con más de 800 títulos educativos y literarios.
Todo este despliegue logístico fue posible gracias a una red de apoyo que unió a autoridades locales, gestores comunitarios y organizaciones internacionales como House of Peru.
¿Por qué es fundamental este esfuerzo y cómo impacta a la población?
Para entender el peso de esta noticia, hay que recordar que el Perú es uno de los países con mayor diversidad lingüística del continente, albergando 48 lenguas originarias (44 de ellas en la Amazonía). Sin embargo, gran parte de esta población no tiene acceso a libros en su propio idioma.
Llevar obras emblemáticas traducidas —como «Paco Yunque» de César Vallejo o «El hipocampo de oro» de Abraham Valdelomar en versiones asháninka, awajún y shipibo-konibo— tiene un impacto profundo: no solo fomenta el hábito de la lectura en los más jóvenes, sino que valida y rescata su identidad. Estas lenguas guardan la memoria, la historia y la forma de ver el mundo de miles de peruanos. Además, al llevar tecnología a zonas sin bibliotecas, se empieza a cerrar la enorme brecha educativa que impide el desarrollo de los ciudadanos en el interior del país.
El desafío de descentralizar el conocimiento
Juan Yangali, jefe de la BNP, destacó que es imposible construir un país justo si millones de personas siguen sin acceso al conocimiento. Tras el éxito de esta primera ruta en Ucayali, la institución reafirma su compromiso de seguir democratizando la cultura, con miras a continuar expandiendo estos servicios itinerantes hacia otras regiones olvidadas del territorio nacional.
Fuente: Agencia Andina





