El Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) advirtió que el uso de vapeadores está causando daños físicos reales en la boca y pulmones de los adolescentes. Esta situación genera gran alarma en el sector salud debido al rápido aumento de adicciones tempranas y los severos riesgos de desarrollar cáncer a futuro.
El daño físico detrás de una tendencia digital
Según el doctor Edgar Amorín Kajatt, cirujano oncólogo y especialista de tórax del INEN, el consumo de estos dispositivos está provocando inflamaciones crónicas y alteraciones celulares en las vías respiratorias de los menores de edad. De mantenerse este hábito, los médicos advierten que los jóvenes podrían enfrentar un nivel de deterioro pulmonar similar al que causaban los cigarrillos tradicionales hace décadas.
Las cifras internacionales respaldan esta urgencia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cerca de 15 millones de adolescentes entre 13 y 15 años usan cigarrillos electrónicos en el mundo. En diversos países, los datos muestran que los menores tienen hasta nueve veces más probabilidades de consumir estos productos que un adulto, impulsados por campañas agresivas en redes sociales y diseños atractivos.
Lejos de la falsa creencia popular, el especialista precisó que el humo inhalado no es simple «vapor de agua». Es una mezcla química que calienta metales tóxicos, saborizantes artificiales y al menos ocho sustancias altamente cancerígenas, como las nitrosaminas, las cuales tienen la capacidad de alojarse en lo más profundo del sistema pulmonar.
¿Por qué es tan peligroso y cómo afecta a las familias?
Para comprender la gravedad de esta moda, es fundamental entender cómo la industria del vapeo ha transformado la adicción. Al utilizar sabores dulces o frutales y venderlos como productos «modernos e inofensivos», engañan a una nueva generación. La consecuencia directa es que los jóvenes absorben altísimos niveles de nicotina, una sustancia química que altera los mecanismos de placer en el cerebro adolescente y crea una dependencia silenciosa pero muy agresiva.
El impacto llega directamente a los hogares, donde muchos jóvenes vapean sin ser conscientes del nivel de adicción que han desarrollado. Frente a esto, los médicos instan a los padres a mantener una comunicación abierta y estar atentos a las señales físicas, ya que el daño puede notarse en heridas dentro de la boca y garganta, o incluso detectarse fácilmente mediante una prueba de orina que rastrea los componentes tóxicos.
Hacia una ley de protección estricta
Para frenar esta amenaza antes de que se convierta en una crisis irreversible, especialistas del INEN están trabajando junto al Ministerio de Salud y el Congreso de la República en propuestas técnicas y legales. El objetivo final es aplicar a los vapeadores las mismas prohibiciones de publicidad, venta a menores y comercialización que ya rigen para el tabaco convencional, protegiendo así la vida y el futuro de millones de jóvenes.
Fuente: Agencia Andina





