El Perú ha logrado avances en la reducción del analfabetismo. Entre 2010 y 2024, la tasa de analfabetismo de la población de 15 años a más pasó del 7,4 % al 4,7 %, una reducción de 2,7 puntos porcentuales, según los datos del INEI.
Así, el avance se observa tanto en las ciudades como en zonas rurales. En el área urbana, el indicador disminuyó del 4,0 % en 2010 al 3,2 % en 2024, mientras que en el área rural pasó del 18,3 % al 11,6 %, segùn el periodo de análisis. Aunque la reducción fue mayor en el ámbito rural, la brecha frente a las ciudades continúa considerable.
Según la región natural, la Sierra concentra las tasas más elevadas de analfabetismo, pero también registra algunas de las mayores reducciones durante el periodo analizado. En contraste, la Costa mantiene los niveles más bajos.
La consolidación de estos avances se refleja en los datos más recientes del censo 2025, donde la tasa nacional de alfabetismo en la población de 15 años a más se situó en un 94,9 %. Al analizar estas cifras por género, se mantiene una ligera diferencia ya que el alfabetismo alcanza el 97,2 % en los hombres frente al 92,6 % en las mujeres.
ADULTOS. La edad también evidencia diferencias importantes. Según el INEI, entre las personas de 15 a 19 años, la tasa de analfabetismo se redujo del 1,4 % en 2010 al 0,6 % en 2024, periodo en el que además se observa una ligera reversión en la brecha de género juvenil, situándose la tasa de los hombres (0,7 %) ligeramente por encima de la de las mujeres (0,5 %) hacia el final del periodo evaluado.
En el caso de las personas de 60 años a más, el indicador pasó del 25,5 % al 14,5 % en el periodo de análisis, lo que representa la mayor reducción entre los grupos de edad analizados. Sin embargo, este grupo continúa registrando las tasas más elevadas, especialmente mujeres, cuya tasa de analfabetismo se redujo del 37,6 % en 2010 al 21,9 % en 2024, manteniéndose en muy por encima de la de los hombres (5,9 %).
Esta tendencia histórica se ratifica con el perfil demográfico del censo 2025. La tasa de alfabetización es casi universal entre los jóvenes y adultos jóvenes, superando el 99,2 % en los rangos de 15 a 29 años. En claro contraste, el grupo poblacional de 60 años a más presenta una tasa de alfabetismo significativamente menor, ubicándose en el 84,6 %, lo que evidencia que este sector sigue siendo el más vulnerable frente al rezago educativo.
La alfabetización tiene efectos que van más allá de las cifras. Para los jóvenes, contar con estas capacidades facilita la búsqueda de empleo y el acceso a información; para los adultos mayores, puede marcar una diferencia en actividades cotidianas como firmar documentos, realizar trámites y ejercer sus derechos. En ambos casos, el resultado está relacionado con una mayor autonomía.
REDUCCIÓN. Las diferencias también se observan entre departamentos. Los datos del INEI evidencian que Huancavelica registró la mayor reducción de la tasa de analfabetismo entre 2010 y 2024, con una caída de 8,5 puntos porcentuales. Le siguen Huánuco, con 6,5 puntos; Apurímac, con 6,2; y Ayacucho, con 6,0 puntos.
También se registraron reducciones en Puno, Cajamarca y Lambayeque. Tumbes presentó una disminución de 0,4 puntos porcentuales, mientras que Tacna fue el único departamento que registró un ligero incremento, de 0,1 puntos.
DIGITAL. El desafío educativo, sin embargo, no termina con aprender a leer y escribir. La expansión de las tecnologías está generando nuevas exigencias y una brecha que combina desigualdades en el acceso, la conectividad y las capacidades digitales.
La brecha generacional se traslada con fuerza al entorno digital: mientras que el 92,5 % de los jóvenes entre 18 y 29 años hace uso de estas tecnologías, la cifra cae al 54,2 % en los adultos de 60 años a más. Asimismo, se observa una sutil diferencia de género en la adopción digital, con una participación masculina del 76,2 % frente al 74,6 % femenino.
Esta situación puede limitar no solo el acceso a información y plataformas educativas, sino también el desarrollo de competencias necesarias en una economía digital.
Hacia 2030, habilidades relacionadas con inteligencia artificial, análisis y manejo de datos, redes, ciberseguridad y alfabetización tecnológica tendrán una importancia creciente. Por ello, la reducción de las brechas educativas requerirá avanzar también en el desarrollo de capacidades digitales a lo largo de las distintas etapas de la vida.




