El bloqueo en Oriente Medio, la extensión del conflicto hacia el mar Rojo y las continuas perturbaciones en el estrecho de Ormuz provocaron un nuevo repunte en los precios del petróleo, que se mantienen por encima de los 100 dólares el barril y ya se sienten en los surtidores de gasolina.
El barril de Brent, referencia internacional del crudo, cerró el jueves en 107.63 dólares, un salto de 6.34% respecto al día anterior y de más de 20% desde la reanudación de las hostilidades en la región. La referencia estadounidense, el WTI, terminó en 102.48 dólares, con un alza de 6.69% en la jornada. El barril no alcanzaba estos niveles desde mayo, justo antes de la tregua entre Irán y Estados Unidos y de la firma, en junio, de un protocolo de acuerdo para poner fin al conflicto que, sin embargo, no logró sostenerse en el tiempo.
Los Guardianes de la Revolución de Irán afirmaron el jueves haber apuntado contra un dron marítimo estadounidense en el estrecho de Ormuz, un día después de que Teherán atacara a una veintena de barcos en respuesta a ofensivas estadounidenses. Stephen Innes, analista de SPI Asset Management, explicó que el mercado está reevaluando simultáneamente la escalada inmediata del conflicto y la duración del riesgo geopolítico de fondo.
El flujo de crudo que sale de Ormuz es motivo de disputa entre analistas: mientras el secretario de Energía estadounidense lo estimó el miércoles en cerca de 11 millones de barriles diarios, Jorge León, analista de Rystad Energy, señaló que el caudal real cayó de aproximadamente 8 millones de barriles diarios a fines de agosto a entre 1.5 y 2 millones de barriles diarios en los últimos días. Innes advirtió que, aunque el sistema de abastecimiento regional aún no colapsa por completo, los barriles que sí logran salir llegan con una prima geopolítica considerablemente más alta.
A la tensión en Ormuz se sumó este jueves un nuevo frente: los rebeldes hutíes tomaron la ciudad de Mocha, en el mar Rojo, acercándose al control del estrecho de Bab el-Mandeb. El grupo, respaldado por Irán, había anunciado en julio un bloqueo marítimo contra Arabia Saudita y ya ha atacado embarcaciones en la zona. La producción petrolera saudita, en tanto, registró una ligera disminución en agosto, según el informe mensual de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Impacto: quién siente el golpe de la crisis energética
El repunte del petróleo no se queda en las pantallas de las bolsas de commodities: ya se traduce en efectos concretos sobre distintos actores de la economía global.
- Consumidores estadounidenses: el galón de diésel alcanzó un récord de aproximadamente 5.98 dólares esta semana, según la Asociación Automovilística Americana (AAA), encareciendo directamente el transporte de carga y, con ello, buena parte de los bienes de consumo.
- Comercio marítimo global: la captura de Mocha por parte de los hutíes abre un segundo frente de riesgo, ya que el estrecho de Bab el-Mandeb es una vía por la que transita entre el 10% y el 12% del comercio mundial, según estimaciones recogidas por medios especializados. Con Ormuz ya semibloqueado por Irán, la posibilidad de que ambos corredores estratégicos operen con restricciones simultáneas eleva de forma significativa el riesgo para el transporte energético mundial.
- Productores de petróleo de la región: Arabia Saudita, que ya redujo levemente su producción en agosto según la OPEP, enfrenta ahora presión adicional en su flanco marítimo occidental, mientras sostiene una guerra terrestre contra los hutíes en Yemen.
- Mercados financieros y analistas de riesgo: firmas como Rystad Energy y SPI Asset Management coinciden en que el mercado ya no evalúa solo la magnitud de cada ataque puntual, sino la probabilidad de que el conflicto se prolongue de forma indefinida, lo que se traduce en una prima de riesgo estructural sobre el precio del crudo, más allá de episodios de escalada específicos.
En el plano político, la evolución del conflicto ha comenzado a cruzarse con la agenda electoral en Estados Unidos, donde el propio presidente Donald Trump ha vinculado públicamente el desenlace de la guerra con Irán a los resultados de las próximas elecciones legislativas, en un contexto en el que el alza de los combustibles empieza a impactar directamente en el costo de vida de los consumidores estadounidenses.
Fuente: Agencia Andina




