Jairo, el joven que venció la pobreza a fuerza de estudio

EXPERIENCIA EXITOSA DEL PROGRAMA JUNTOS

La educación cambia la vida de las personas. Eso lo sabe Jairo Barrera Osorio, joven que perteneció al programa Juntos, del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social, en el distrito de Canchabamba en la provincia de Huacaybamba, quien a punta de estudio ha salido de la pobreza.

Lograr esto no le fue fácil. Nació en un pueblito llamando Tunanmarca, en un hogar marcado por las carencias: sus padres, abuelos y todo su linaje fueron pobres. Ellos subsistían dedicándose a la agricultura y nunca tuvieron mayor esperanza de progresar.

Jairo parecía condenado al mismo destino: heredar la pobreza de sus padres y prolongarla. Sin embargo, él quería romper esa cadena y sabía que la educación era el camino, algo que sus padres le inculcaron desde muy pequeño.

“Estudiaba todos los días. De pequeño, a pesar del frío, me despertaba temprano y acudía al colegio. También ayudaba a mis padres en las labores agrícolas, como la trilla. Pero mi meta era ser profesional y el estudio era la única forma de hacerlo realidad”, contó.

Asegura que solo no podía hacerlo. “Mi familia recibe el apoyo del programa Juntos, con el dinero que recibía, mi mamá me compraba mis útiles escolares y me alimentaba. Ese dinero nos ha servido en momentos de gran necesidad”, manifestó.

En efecto, la familia de Jairo Barrera está afiliada a Juntos desde octubre del 2006. Su madre Victorio Osorio Príncipe es la titular del hogar y se dedica a los quehaceres de su casa, y su padre, Elmer Barrera Villanueva, es un conocido agricultor de la zona. Ellos continúan en el programa porque aún tienen en el hogar a una joven estudiante, Priscila Barrera Osorio, quien cursa el tercero de secundaria en el colegio Jesús Nazareno.

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Con el apoyo de Juntos, Jairo culminó sus estudios secundarios y se trasladó a Lima, donde ingresó al instituto Cibertec. Paralelamente estudió inglés.

“Estudié tres años en Lima. Cuando llegué, me costó acostumbrarme. Todo era diferente, la gente, la ciudad. Estaba solo y pensé tirar la toalla. Pero me di fuerzas, me dije que mi familia dependía de mí. Porque siempre pensé en volver a mi pueblo, ayudar a mi familia y mi a gente”, cuenta.

Mientras espera titularse en administración y sistemas, la carrerea que eligió en Cibertec, se dedica a la enseñanza. El 2018 enseñó en el colegio César Vallejo de Pinra, y este año en el Leoncio Prado de Canchabamba. En ambos colegios enseña inglés.

Gracias a su trabajo de docente, apoya a sus padres. De cara al futuro, con una profesión culminada, tendrá muchas más oportunidades de progreso y desarrollo.

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