¿Cómo y cuándo llegaron las gramíneas?

(Mito)

Víctor Raúl Osorio Alania (*)

Había pasado lento, meditabundo, atolondrado, casi a rastras el severo castigo de la Mama Raywana –similar castigo como no se imagina usted y de imaginarse no cubriría la expectativa deseada– y otorgaría una segunda oportunidad a la gente para que valore todo alimento, por ello, a la multitud de esta parte del camino (en especial a los de la cuenca del Chaupiwaranqa) les hizo entrega, con mucho afecto, contadas gramíneas (más bien diríamos, las necesarias), recordándoles con amabilidad y sin ambigüedades que más de una cultura primigenia levantó la cabeza y trasuntó en su época sembrando, cosechando y compartiendo aquellos granos por gramos, los gramos que hicieron fértiles unas tierras, ahora, esas tierras alimentan a generación tras generación y debe continuar así.

En aquellos lindes, ahora, el cielo andino sonríe de oreja a oreja sin tener orejas, unos acuñaron el refrán «barriga llena, corazón contento», ¡qué tal dicha!, y otros prefieren aseverar: «guarda pan para mayo», eso genera la pirwa o el granero para que me conciba.

¿Qué culturas abuelita Raywana?, preguntó un niño que celaba su rebaño y recalcó en medio de su inocencia. Tu respuesta citaré en los cueros-papiros de mi familia para que sea eterno.

Los mayas primero, después los aztecas…

La escueta respuesta fue colmada con el balar de las flexibles cabras que pasan apuradas rumbo a los riscos, más allacito, también balan carneros, ovejas y corderos, mientras cuidan su lana esponjosa en medio de la regia pradera.

¿Los mayas y aztecas a que culturas representan?, intervino la niña Rosalinda descendiente del Chinchaysuyo que pertenecía a la cultura inca.

El actual país de Guatemala surgió de los mayas, en tanto, los aztecas dieron principio a los mejicanos.

Incorpóreos y grisáceos nubarrones pasaban de prisa con la ilusión de cubrir el cielo de confín a confín, sin embargo, la luminosidad del rayo esclareció la conversación y trama de este relato. ¡Arriba los corazones y el raciocinio con inspiración propia!

¿Quién hizo entrega del maicito a los mayas? Preguntaría Jacob de 11 años de edad, mientras observaba a su abuela materna que se desempeñaba como peculiar hilandera gracias a las enseñanzas de su bisabuela paterna.

Se remonta a la creación del mundo y el origen del hombre que fue hecho de fecundo maíz, pongo énfasis, el hombre salió de las semillas del maíz y este debe su existencia a la Mama Raywana, dadora de vida.

El ganado vacuno muge a todo pulmón para imponer su autoridad necesaria, aunque los becerros prefieren andar, jugar, engullir pasto con los corderitos.

Una pareja de esposos, los líderes de la cuenca chaupiwaranquina buscaron precisar la heredad. Mama Raywana, ¿qué gramíneas vas a obsequiarnos?

Por lo pronto maíz y trigo…

Danzaron las nubes en un solo pie, porque las neblinas lo hacían con el otro pie. Ambos hechos pudieron observarse más allá de la atmósfera.

Somos gente laboriosa y respetamos la Pachamama, ¿podría añadir otros granos más, por favor?, pidió la mujer aldeana.

Cierto, son gente que convive con la naturaleza… Bueno… Los pisos ecológicos de esta oquedad ayudarán a florecer haba, cebada, quinua…

La pareja campesina saltó y repitió. ¡Qué lindo es el amor con patata, oca, olluco, mashwa…! Y añadieron alborozados bajo el ritmo del colaborador pollino que rebuznaba junto a sus amos. Ahora tendremos más palabras de amor con maíz, trigo, haba, cebada, quinua…

El humedal cubrió la cuenca de abajo hacia arriba, por si acaso, dio un repaso de este a oeste y terminaría transportando a Mama Raywana…

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El desenvuelto agricultor de treinta y tres anuarios volvió a lo suyo… Estoy pensando en lo que aré ayer.

Su esposa que era fiel como las fases de la luna, respondiole: Ayer araste papita como lo hicieron nuestros ancestros.

Silba la piedra, brinca el viento, todo suma para bienestar del ser humano, esta vez, el pensamiento va antes de la expresión.

Mujer, lo dije como pregunta capciosa, te apuesto que más de uno está pensando en el verbo hacer y no en el verbo arar.

El sol y su grandeza miraban su existencia de pecho a pecho, mientras las familias de esta quebrada ya andaban en el porvenir cercano, ya disfrutaban el presente reverente.

Hay que pensar en lo que haremos mañana…

Maizal, trigal, quinual por esta ladera…

Habar, cebadal por el frente…

Patata, oca, olluco, mashwa continuarán en sus terrenos de siempre, junto a las áreas de pastoreo…

Aquel extenso día no precisado fue preciso el canto de los pájaros como señal de buen augurio, sus rimas formulaban hechos consuetudinarios.

Frutos de Raywana (canción de ronda). Mamita Raywana / tu actitud hermana, / de día a semana, / de mies a fontana.

Comiendo maicito / estarás llenito, / si cultivas trigo / la tierra da abrigo, / quinua nutritiva / resulta extensiva; / agraciado habar / va por ultramar, / reclaman cebada / y crece halagada.

Convida patata, / pues cualquier hambre ata, / comiendo amarilla / se conoce a quilla; / la corpulenta oca / dulcifica, enfoca; / olluco y cecina / trueca la vecina / por mashwa que cura / llagas con holgura.

Lo dicho y escuchado canta por siempre don grillo y repiten incansables el pichuychanka, el verde lorito de la montaña, incluso, chilalo y pucupucu que son los relojitos mañaneros que enseñaron sus virtudes a todo gallo visitante.

¿Por dónde andas Mama Raywana?, necesitamos consultar tu atesorada sabiduría que arrulla.

El eco responde con aire fresco: Estoy viajando y conociendo a las buenas personas que viven próximo a la cordillera de los Andes y así, de forma sucesiva, iré por todas partes; voluntad, afecto, tiempo daré a todos los que sepan escuchar y hayan aprendido la lección de cuidar los productos agrícolas.

Rosada flor del insoluble altar, siendo primorosa, mecerás con tino y prontitud a la patata amarilla y otras variedades como ishkupuru, canteña, kitipshu, Yungay, Amarilis, tumbay, walash; en tanto, flor morada lo hará con la papa Tomasa y tú eres la flor blanca que avivas mi jardín. ¡Chist! Guardemos silencio para que el mensaje de la Mama Raywana se difunda y escuche en su real dimensión como los insólitos colores del gallito de las rocas.

Rocío alentador, ¿cómo y cuándo llegaron las gramíneas?

Llegaron como alimento para mitigar la hambruna de aquel siglo, cuando tú estabas a centurias luz.

(*) “El Puchkador de la Nieve”

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