César Vallejo, redentor indiscutible

(Ensayo)

Por Víctor Raúl Osorio Alania (*)

 

PROEMIO

César Abraham Vallejo Mendoza resalta en todo contexto, así surge cada texto sin pretexto. Se sabe que fue ninguneado por más de un literato de su época (Clemente Palma, hijo de Manuel Ricardo Palma Soriano), que estuvo preso dos meses por un delito no cometido, sufrió por la muerte de su hermano Miguel. Estando en el Perú tuvo un gran afecto por Rita, su ñusta inspiradora; en tanto, en París, Francia, Georgette Philippart Travers acompañó su poética y narrativa; famoso por predecir su muerte a través de «Me moriré en París con aguacero…», partió el 15 de abril de 1938.

APORTE DE VALLEJO MIENTRAS VIAJABA EN TREN (1911)

Cruza el tren la estéril puna / que ya la noche amortaja / y la lluvia lenta baja / con tristísimo rumor.

Dentro del coche qué frío / tan fuerte es el que sentimos; / y ateridos nos dormimos / de la estufa al resplandor.

— ¡Qué bonito! –un pequeñuelo / que va junto a mi murmura–. / —Cuál blanquea aquella altura / a la luz crepuscular.

Y a través de los cristales / de la ventana veía / la nevada que cubría / los cerros de aquel lugar…

Análisis literario. Octosílabo destaca como sílaba métrica. Vallejo usa la sinalefa para lograr esa redondez o perfección métrica. Hay cuatro rimas consonantes y abrazadas en arte menor: amortaja-baja, sentimos-dormimos, murmura-altura, veía-cubría. Respeta con pulcritud la ley de acentos, cuando acaba en una palabra aguda se cuenta una sílaba más (nótese en los versos cuatro, ocho, doce y dieciséis).

El servicio ferrocarrilero La Oroya-Cerro de Pasco y viceversa se inaugura en julio de 1904 para potenciar la actividad minero-metalúrgico, un año después, 1905, el tren (primer verso) llega al asiento carbonífero de Goyllarisquizga, provincia “Daniel Alcides Carrión”, región Pasco.

Ticlio incumbe a la región natural de janca o cordillera (a partir de los 4.800 msnm); en tanto, Cerro de Pasco y otros pueblos de la meseta del Bombón –incluso el lago Chinchaycocha– están ubicados en la región puna (primer verso), de 4.000 a 4.800 msnm, no cabe duda.

El invierno finaliza en mayo y procede a retirares sin aspavientos, ingresa locuaz el verano. El frío es permanente, tanto en invierno, como en verano (verso cinco). Ese frío canta finito con Vallejo, ambos hacen factible lo difícil.

Alusión a un pequeñuelo (verso nueve) y logra asir sus palabras para darle sentido pueril a la composición de viaje.

Sí, la nevada (verso quince) cubre y revitaliza el paisaje natural. La sola mención de nevada permite corresponder con las cordilleras y la necesidad de protegerlas.

Los cerros (verso dieciséis) u oteros aparecen como guardianes de los pueblos andinos, en este caso protegen la poética vallejiana.

VALLEJO EN ACOBAMBA, HUÁCAR (MAYO 1911)

Pocos biógrafos han registrado la presencia de César Vallejo (1892-1938) en Cerro de Pasco y Acobamba que en la fecha está inmerso en el distrito de Huácar, provincia de Huácar, Ambo.

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Comparto fuentes palmarias que guardan pruebas de lo manifestado. “El Minero Ilustrado”, diario, números 782 y 798, publicado en Cerro de Pasco, diciembre 6 de 1911 y marzo 27 de 1912, en ese orden. Asimismo, el huanuqueño Esteban Pavletich Trujillo, a través de la revista “Casa de las Américas” de Cuba N° 85, julio-agosto de 1974, afirma que en la hacienda de Acobamba «se instala Vallejo como preceptor de Francisco y Leoncio Sotil Woolcott, los hijos mayores del opulento oligarca». Vallejo frisaba los diecinueve años de edad cuando llegó a trabajar como preceptor o maestro particular en mayo de 1911 y permaneció siete meses.

La ruta de viaje –según Vallejo– habría sido en tren desde Lima-Ticlio-La Oroya-Junín-Cerro de Pasco, luego, siempre en ferrocarril, Cerro de Pasco-Rancas-Huayllacancha-Wishlamachay-Alqayqocha (Alcacocha)-Goyllarisquizga. De ese punto, en acémila por la cuenca del Tawarmayu (Santa Ana de Tusi) hasta Parcoy, de ahí Viroy y recalando en Acobamba.

Domingo Sotil Tapia fue apodado “El Sordo” por sus peones, porque no escuchaba los ayes o quejas, no obstante, cuando le hablaban de finanza escuchaba muy bien. Tuvo propiedades en varios rubros. En Racracancha, próximo a Punrún (Pasco), criaba ganado ovino para surtirse de carne y vender a sus jornaleros; en Racco, distrito de “Simón Bolívar”, Pasco, tenía potestad sobre las florecientes canteras de piedras de “Alaymosca”, así obtuvo ruedas de molino para sus ingenios mineros que operaba en el Cerro de Pasco, ciudad techo del mundo a 4.338 msnm. Domingo Sotil poseía haciendas en Parcoy, Viroy, Waqas (Huagas), Acobamba.

Acobamba dista a 51 km de Huánuco, si prefiere, a tan solo 28 km de la villa de Ambo. En la fecha, produce maíz, trigo, habas, patata, chocho. Una comparación vital. Acobamba, “Patria Ilustrativa de César Vallejo”, ubíquese a 2.800 msnm y Santiago de Chuco (tierra natal de Vallejo), a 3.055 metros de altitud y está considerada como “Capital de la Poesía”.

Teófilo Rojas Velásquez (n. 1930), acobambino, testimonia que Leoncio Sotil Woolcott y doña Maruja Orna prosiguieron con lo establecido por Domingo Sotil. «Las viudas pastaban chancho, bastante chancho había; también exprimían la leche en las mañanas, porque había bastante vaca lechera en el corral y esto era bien hecho, ahora está pura casa. (…) Queso acá mismo preparaban». Con memoria envidiable describe la casa hacienda de Acobamba. «Sala, comedor, dormitorio, despensa, cocina. Por arriba era mantequillera (la mantequilla se hace después que se exprime la leche), ahí estaban los que hacían el queso, más arriba era conejera, corralito para becerros; por allá, era carpintería, cerca se guardaba alfalfa para caballos, sitio de aparejos, por abajo, por la plaza, ya era almacén para guardar herramientas, montura, aparejo de mulas, más abajo era cantina, para salir a la plaza ya era torre, campana», finaliza.

César Vallejo acomodé mi agenda para viajar tras tus huellas y permanecí varias lunas en Acobamba, donde la cosecha de gramíneas y tubérculos cumplen lo cíclico, empero a toda indagación solo pervive el tenue recuerdo de la casa-hacienda donde fuiste preceptor de los hermanos Francisco y Leoncio Sotil Woolcott e infiero –espero acercarme a tus sueños– el diálogo seductor y encendido que sostuviste con Camilo Auvert (francés), Troncoso (cura español), Américo Espá (cocinero italiano). A la postre, dichas tertulias quizá forjaron tu viaje y estadía en Europa. Por ahora, el cuadro “Inspiración Vallejo” de Wilmar Orlando Cosme Calzada pone vivaz al poeta Yander Rufino Robles y logra parafrasear tu cita: «Todo arte y voz genial viene del pueblo y va hacia él».

(*) “El Puchkador de la Nieve”

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