Por: Joyce Meyzán Caldas*
Estamos en época electoral y eso se nota en las calles. Candidatos, números, colores, símbolos, nombres de organizaciones políticas, afiches, banderolas, gigantografías y pintas están presentes en distintos puntos de la ciudad. Es parte de la campaña electoral. Los candidatos necesitan darse a conocer, presentar sus propuestas y conseguir que los ciudadanos recuerden sus nombres al momento de votar.
El problema no está en que exista propaganda electoral. El problema aparece cuando esta se coloca sin respetar las reglas, invade espacios públicos o privados sin autorización y, sobre todo, cuando termina la elección y nadie se preocupa por retirarla.
En una campaña, la visibilidad es importante. Un candidato que no aparece difícilmente será recordado. Por eso, la propaganda física sigue siendo utilizada a pesar del crecimiento de las redes sociales. Ver repetidamente un rostro, un número o un símbolo busca generar familiaridad en el elector. Sin embargo, también existe un límite. Cuando una calle, un parque o una zona de la ciudad comienza a estar cubierta de publicidad política, ya no estamos hablando solamente de comunicación electoral, sino también de contaminación visual.
Durante campañas anteriores hemos visto cómo algunos afiches permanecen durante meses después de las elecciones. También quedan pintas en paredes, banderolas en calles y estructuras publicitarias que ya cumplieron su función. El candidato consiguió votos, ganó o perdió, pero su propaganda continúa allí.
Entonces, ¿quién se encarga de retirarla? En Huánuco existen normas que regulan la propaganda electoral. La Municipalidad Provincial cuenta con la Ordenanza N.° 008-2011-MPHCO, que regula la ubicación y difusión de propaganda electoral y establece obligaciones relacionadas con su retiro. La norma exige un compromiso de retiro en un plazo improrrogable de 60 días calendario después de culminado el proceso electoral y dispone que, concluida la elección, los participantes deben retirar o desinstalar su propaganda, bajo apercibimiento de multa y retiro. También establece que la distribución de afiches y otros materiales no debe afectar la limpieza de las vías y lugares públicos.
Esta regulación local se sustenta, entre otras normas, en la Ley Orgánica de Municipalidades, Ley N.° 27972, que otorga a los gobiernos locales competencias para regular y fiscalizar la ubicación de avisos publicitarios y propaganda política, así como funciones relacionadas con la limpieza, conservación, estética y ornato de la ciudad.
A nivel nacional, la Ley Orgánica de Elecciones, Ley N.° 26859, señala en su artículo 181 que la propaganda electoral debe realizarse dentro de los límites establecidos por las leyes. Los artículos 185 y 186 establecen reglas sobre la disposición de paneles y la colocación de propaganda en predios públicos y privados, incluyendo la necesidad de contar con autorización cuando corresponda. Y hay un artículo especialmente importante para este tema: el 193 establece que, concluidos los comicios, las organizaciones políticas deben retirar o borrar su propaganda electoral en un plazo de 60 días, bajo sanción de multa.
Para las Elecciones Regionales y Municipales 2026 también está vigente la Resolución N.° 0844-2025-JNE, que aprueba el Reglamento sobre Propaganda Electoral, Publicidad Estatal y Neutralidad en Periodo Electoral. Esta norma establece disposiciones para controlar y sancionar infracciones relacionadas con la propaganda y señala que los gobiernos locales deben regular, mediante ordenanza, la ubicación de anuncios y avisos de propaganda electoral y su retiro una vez concluido el proceso.
Pero una cosa es tener normas y otra muy distinta es lograr que se cumplan.
Aquí también tenemos una responsabilidad como ciudadanos. Muchas veces vemos propaganda colocada en lugares donde no debería estar y simplemente nos acostumbramos. Vemos un muro lleno de afiches sobre afiches y pensamos que es normal porque “estamos en elecciones”. Vemos pintas que permanecen después de una campaña y esperamos que alguien más las retire.
La contaminación visual tiene consecuencias que van más allá de que una calle se vea desordenada. La acumulación de publicidad puede deteriorar fachadas, afectar la imagen de determinados espacios, generar residuos y alterar el paisaje urbano. Incluso la legislación peruana reconoce la necesidad de regular los elementos de publicidad exterior para proteger el paisaje, el ambiente y la calidad de vida. La Ley N.° 31316, aunque está enfocada en la contaminación lumínica, incluye dentro de su ámbito a los elementos de publicidad exterior y permite restringirlos cuando afectan la seguridad vial, el paisaje o la calidad de vida.
En una ciudad como Huánuco, donde también buscamos fortalecer nuestra actividad turística y poner en valor nuestros espacios históricos y culturales, resulta contradictorio que esos mismos lugares puedan terminar cubiertos de propaganda política.
También puede generar conflictos entre ciudadanos. Un candidato coloca propaganda en un espacio y otro candidato coloca la suya encima. Un vecino limpia una pared y días después vuelve a encontrarla llena de afiches. Un simpatizante retira propaganda de otro grupo político para colocar la de su candidato. Lo que debería ser una competencia de propuestas puede terminar convirtiéndose en una disputa por quién ocupa más espacio.
Y aquí tenemos que ser claros: el espacio público no es propiedad de los candidatos ni de las organizaciones políticas. Las calles, los postes, las plazas y otros espacios de uso común pertenecen a todos. Por eso, quienes buscan administrar una ciudad, una provincia o una región deberían ser los primeros interesados en respetarla durante su campaña.
También sería importante que las organizaciones políticas incorporen dentro de su propia planificación una etapa de limpieza y retiro de propaganda. Así como existe un equipo encargado de diseñar piezas, colocarlas y difundirlas, debería existir también alguien responsable de retirarlas cuando termine el proceso electoral.
Porque una campaña política no debería medirse únicamente por cuántos afiches se colocaron o cuántas veces apareció un candidato en redes sociales. También debería medirse por el respeto que tuvo hacia la ciudad y sus ciudadanos.
En las Elecciones Regionales y Municipales 2026 tendremos que elegir a quienes gobernarán nuestros municipios y nuestra región. Escucharemos propuestas, veremos debates, recibiremos mensajes y encontraremos propaganda en diferentes espacios. Pero también deberíamos observar cómo cada candidato entiende el espacio público y qué responsabilidad demuestra frente a él.
Por eso, la pregunta no debería ser solamente quién ganará las elecciones. También deberíamos preguntarnos: cuando termine la campaña, ¿quién respetará la armonía visual de nuestra ciudad?
*Comunicadora, docente universitaria y periodista digital.
@joycemeyzan



