Al conmemorarse 40 años del fallecimiento de Andrés Fernández Garrido, reconocido huanuqueñista, docente, literato, artista plástico, músico, periodista y fundador de la Compañía de Bomberos de Huánuco, se le rindió un homenaje póstumo en el salón San Sebastián de la Municipalidad Provincial de Huánuco. El evento fue organizado por la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco.
Esperanza Rosales Alcántara, directora de Cultura, visiblemente emocionada y con lágrimas en los ojos, evocó el aporte de “Anchico”, como se le conocía popularmente, en cada una de las facetas en las que destacó. Recordó su labor docente en la Gran Unidad Escolar Leoncio Prado, donde compartía con sus alumnos de manera amical y formadora, descubriendo talentos.
También resaltó su papel en el periodismo, a través de la única y verdadera Radio Huánuco, ubicada en el segundo piso de la Municipalidad Provincial, desde donde contribuyó al desarrollo de la identidad huanuqueña, brindó sano esparcimiento y abrió espacio a nuevos valores del arte y la música.
Asimismo, se destacó su participación en la inolvidable Peña Artística Huanuqueña, donde reunió a los mejores músicos y grabó varios discos de vinilo con música tradicional huanuqueña, aportando canciones que aún se cantan en la región.
Tampoco se olvidó su enorme contribución al fundar la Salvadora N° 52 de la Compañía de Bomberos, cuyo local funcionaba en el Jr. General Prado frente a la Plaza de Armas.
Rosales subrayó que, aunque los años han pasado, los huanuqueños no olvidan a hombres como Andrés Fernández Garrido, quien hizo todo por Huánuco. En su honor, se recuerda el Día de la Música Tradicional Huanuqueña en la fecha de su nacimiento.
Como parte del homenaje, se reprodujeron fragmentos de las disertaciones realizadas en el momento de su fallecimiento por Roel Tarazona Padilla y el escritor Mario Malpartida, quienes resaltaron su legado cultural y artístico.
Como parte del homenaje reproducimos parte de las dedicatorias que en su fallecimiento disertaran Roel Tarazona Padilla, otro insigne huanuqueño, y el laureado escritor Mario Malpartida.
Roel E. Tarazona Padilla
“…Don Andrés, a quien cariñosamente solíamos llamar don Anchico, quizás es uno de los pocos y últimos cultores integrales del acervo musical y folclórico que ha tenido nuestro departamento. Sus innumerables composiciones melódicas y literarias, sus esfuerzos denodados y llenos de sinsabores para “afiatar” un grupo o un conjunto musical; sus clases magistrales llenas de regionalismo y nacionalismo; su defensa valiente en todo terreno de la tradición musical de Huánuco ante cualquier influjo foráneo despersonalizado de nuestro rostro musical; en fin, su vida entregada a cantarle a nuestra historia, nos habla de un auténtico trovador romántico, y sobre todo, enamorado del suelo que lo vio nacer.
Ni la fuerza del charlestón, el chachachá, el fox, el bolero, incluso ni el vals, menos la difusión desenfrenada y comercial del rock and roll, música tropical o el fenómeno pop, nada de eso pudo impedir que sus creaciones estuvieran libres de elementos ajenos a nuestra personalidad musical. Tampoco el huayno cusqueño o ancashino, menos el Huaylas o Santiago huancaíno, del mismo modo, tampoco el carnaval cajamarquino, como expresiones tradicionales del Ande peruano, pudieron marear la pluma y el canto de don Andrés. Allí, como prueba, están sus innumerables creaciones en las más variadas formas típicas de la región: mulizas, chimayches, cashuas, yaravíes, tristes, marchas e himnos (…)”
Mario A. Malpartida Besada
Un fervoroso diletante y activista de la cultura, como don Andrés Fernández Garrido, asumió que la mejor manera de promover y divulgar el arte y la cultura era la prédica con el ejemplo. Por eso fue pintor, músico, poeta. Ahí no quedó su dinamismo. Quiso también enseñarnos a vivir en sociedad y desarrolló una fructífera vida institucional. Por eso, también, es que hoy no hay en Huánuco ninguna institución que no le tenga deuda de gratitud. Esto y su forma de obrar y pensar justifican la expresión de otro conocido huanuqueñista cuando dijo “Andrés Fernández no es una persona, es una institución”.
En materia literaria, desde su Senderos en la bruma (libro que no hemos podido ubicar), hasta 150 años de gloria 1829-1979, pasando por Siluetas pasionales, Antología huanuqueña y Del lar nativo, hay una constante que, al mismo tiempo, fue norma y principio de toda su vida: su huanuqueñidad, comprendida esta sin falsos chauvinismos ni regionalismos mal entendidos. La presencia recurrente de Huánuco, su lar nativo, constituyó el motor de su existencia y el destino de todas sus energías. Lo pueden atestiguar los largos días que transcurrieron desde que a su retorno a Huánuco se instala en la biblioteca del “Leoncio Prado”, colegio donde luego sería profesor por más de 30 años, hasta los últimos carnavales.
Ahora bien, como hombre de letras pareciera que escrita estaba su partida en el mes de las letras peruanas. Abril y su sino mágico de haber traído al mundo, y despedido, también, a espíritus como el suyo, tan ligados a la sensibilidad por la palabra escrita (Vallejo, Mariátegui, Eguren, Valdelomar, Garcilaso), también se lo llevó”.







