La forma en que los consumidores toman decisiones de compra está cambiando de manera acelerada: de los buscadores tradicionales como Google se está migrando hacia asistentes de inteligencia artificial como ChatGPT, Claude o Gemini. En este nuevo escenario nace el GEO PR (Generative Engine Optimization para Relaciones Públicas), una tendencia que busca posicionar la reputación de las marcas dentro de las respuestas que generan estos sistemas conversacionales.
Según datos de Semrush, el 43% de los consumidores ha descubierto una marca gracias a la inteligencia artificial, y el 50% afirma haber concretado una compra tras consultar a estos asistentes durante su proceso de decisión. La cifra confirma que la IA ya no es solo una herramienta de búsqueda, sino un actor que interviene directamente en distintas etapas del embudo de consumo.
Adriana Necochea, directora y socia de Sakkana Comunicaciones, sostuvo que el GEO PR no debe entenderse únicamente como una táctica de marketing, sino como parte de la estrategia de reputación corporativa, en un contexto donde decisiones relevantes del consumidor se toman a través de una conversación con una IA y no mediante una lista de resultados de búsqueda.
Un hallazgo que la especialista destaca es que aparecer primero en la respuesta de una IA ayuda, pero no garantiza mayor influencia sobre la decisión final. Lo que realmente pesa, según explica, es la claridad y relevancia con la que se describe a la marca dentro de las fuentes que el modelo utiliza para construir su respuesta.
A partir de ello, Necochea plantea tres claves para lograr posicionamiento en este nuevo entorno:
- Construir autoridad digital real, mediante datos duros, casos de éxito e informes con cifras precisas que los modelos de IA puedan procesar e incorporar en sus respuestas.
- Fortalecer la presencia en medios de comunicación de manera periodística, ya que los sistemas de IA priorizan fuentes de alta credibilidad para alimentar sus bases de datos en tiempo real.
- Auditar la presencia de marca, revisando qué responden plataformas como ChatGPT, Claude o Gemini sobre la empresa y sobre su competencia.
Contexto: por qué la IA se volvió un canal de negocio y no solo de búsqueda
El fenómeno no es aislado: responde a un movimiento que la industria del marketing digital ya mide con cifras concretas. De acuerdo con datos difundidos por Adobe tras su adquisición de Semrush, el tráfico proveniente de IA hacia sitios minoristas en Estados Unidos creció 1,324% entre octubre de 2024 y mayo de 2026, mientras que en el sector de viajes y turismo el incremento fue todavía mayor, de 2,215% en el mismo periodo. Estas cifras explican por qué firmas como Semrush reorientaron parte de su negocio, históricamente basado en el posicionamiento SEO clásico, hacia herramientas de «visibilidad en IA» que rastrean cuántas veces y en qué contexto un modelo menciona a una marca frente a su competencia.
Esta migración también trajo un vocabulario técnico nuevo que ayuda a entender el fondo del tema: mientras el SEO tradicional (Search Engine Optimization) mide posiciones dentro de una lista de enlaces, el GEO mide si un modelo de lenguaje decide citar o no a una marca dentro de una respuesta generada, y con qué precisión la describe. La diferencia no es menor: en un buscador clásico el usuario ve varias opciones y elige; en una respuesta de IA, a menudo solo se menciona una o dos marcas, lo que concentra la atención del consumidor en muy pocos nombres. Por eso especialistas del sector describen el cambio como pasar de «competir por ranking» a «competir por ser la respuesta».
El otro elemento que explica el auge del GEO PR es la llamada jerarquía de fuentes que los modelos de IA usan para entrenarse y responder en tiempo real: notas periodísticas de medios con trayectoria, informes técnicos con datos verificables, perfiles corporativos actualizados y contenido con cifras concretas tienden a pesar más que publicaciones puramente promocionales, porque los modelos de lenguaje están diseñados para priorizar fuentes que consideran confiables. Esto respalda la segunda clave señalada por Necochea, sobre la importancia de la presencia periodística, y explica por qué agencias de comunicación y relaciones públicas —no solo equipos de marketing digital— se han sumado a esta disciplina emergente.
Para una empresa, quedar fuera de este nuevo ecosistema puede traducirse en invisibilidad ante un segmento cada vez mayor de consumidores que ya no revisa múltiples resultados de búsqueda, sino que confía en la síntesis que le entrega un asistente de IA. De ahí que auditar la propia presencia —tercera clave mencionada— se haya convertido en una práctica recurrente entre equipos de comunicación corporativa: consultar directamente a los distintos modelos qué dicen sobre la marca y su competencia permite detectar errores, vacíos de información o narrativas desactualizadas antes de que se conviertan en un problema reputacional.




