Monstruo violó y mató a su hija mayor

Detenido fue sacado enmarrocado del penal de Potracancha. Una vez en el lugar, reconstruyó a sangre fría cómo estranguló y enterró a su hija

Monstruo. A más de tres años del hecho, ayer, regresó a la escena del crimen Jesús Cierto Espinoza (44), quien a sangre fría reconstruyó el asesinato de su hija mayor identificada como Rosalinda Cierto Onofre (17). Para dicha diligencia fiscal, el detenido fue sacado del penal de Potracancha para ser llevado al lugar denominado de Pishgococha, comprensión del caserío de Shucsha, poblado de Coyllarbamba, distrito de Tantamayo, provincia de Huamalíes.

Ante la mirada atónita de familiares, moradores y policías, Cierto Espinoza, que llevaba puesto un chaleco antibalas del Inpe bajó hasta la casa que compartía con su conviviente y sus cuatro hijos. Una vez dentro, describió de cómo atacó a Rosalinda, quien estaba dormida y tras estrangularla con su chompa, puso el cuerpo sobre una manta con el cual la envolvió, para luego cargar entre sus hombros y llevar hasta el silo, donde la arrojó para luego echar piedras y tratar de desaparecer la prueba del delito.

Al ser consultado por el fiscal David Ávila Salazar de la Primera Fiscalía Penal Corporativa de Huamalíes, las razones del porque asesinó a su propia hija, el monstruo dijo, que el ‘demonio había ingresado a su cabeza’ y cuando preguntó si las razones de su violenta reacción fueron celos, dijo que no.

Al ver a su ex conviviente y otros familiares que con carteles en mano exigían cadena perpetua, Jesús Cierto, pidió perdón y dijo estar arrepentido. “Tengo que pagar por lo que hice”, dijo tras bajar la cabeza.

HECHOS. En agosto del 2016, Rosalinda, quien cursaba el quinto grado de educación secundaria en la Institución Educativa de Collaybamba, desapareció sin dejar rastro. Desde el inicio, los vecinos que conocían sobre la relación que la escolar tenía con su padre, sospecharon que algo malo había pasado, por lo que comenzaron a buscar y al verse rodeado por las preguntas Jesús Cierto, huyó hacía Huaraz, donde permaneció escondido casi dos años.

Mientras él hacía su vida y olvidó su responsabilidad de padre, familiares y moradores no cesaban en su búsqueda hasta que, en marzo del 2018 ubicaron los restos de la escolar en un silo. Al ver las prendas de vestir que llevaba puesta la adolescente antes de desaparecer, Gloria Onofre Palacios, dijo que era Rosalinda y pidió a la policía y fiscalía capturar al agresor de su hija mayor. Pasaron los días, semanas y meses, hasta que, en setiembre del 2018, Jesús regresó al poblado de Coyllarbamba, donde fue arrestado por los enardecidos moradores, quienes intentaron hacer justicia con sus propias manos.

Alertados del arresto del presunto feminicida, policías de la comisaría de Llata, llegaron al lugar para rescatar a Cierto Espinoza, que días después fue trasladado al penal de Potracancha, por tener una orden de prisión preventiva por 18 meses dictada por el juzgado de Huamalíes.

La investigación sobre el feminicidio, está a cargo del fiscal David Ávila, quien como parte de las diligencias de esclarecimiento de los hechos programó la reconstrucción de los hechos realizado ayer, y donde el detenido narró la forma y circunstancias de cómo atacó a la mayor de sus cuatro hijos. A pesar que negó, la fiscalía sospecha que Jesús mató a Rosalinda en un arranque de celos, porque no le permitía tener amigos.

CONFESIÓN. Un mes antes de su desaparición, la escolar contó a su mejor amiga que su propio padre la violaba desde que tenía 13 años. Las agresiones sexuales ocurrían en su propia casa y en el campo, cuando Rosalinda estaba sola con su padre.

En una oportunidad, padre e hija fueron a la fiesta en Coyllarbamba, donde la menor que estaba bailando con uno de sus compañeros fue golpeada por Jesús Cierto, incluso alquiló una habitación para dormir en la misma cama, hecho que llamó la atención de las personas que los conocían.

TRISTE REALIDAD. Desde marzo del 2018 que los restos hallados en un silo fueron enviados a laboratorio de criminalística en Lima para ser sometido a prueba de ADN, increíblemente hasta la fecha no regresa los resultados, hecho que causa preocupación en su madre que a más de tres años de la desaparición no supera el dolor de haber perdido a la primera de sus cuatro hijos.

Algo más +

Gloria Onofre junto a sus familiares presenciaron la reconstrucción. Con carteles en mano exigían cadena perpetua para el asesino de la adolescente que a la fecha tendría 19 años.

Cifra

30 años es la pena mínima que afronta Jesús Cierto

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