El Ministerio de Salud (Minsa) está ejecutando un giro estratégico en la forma en que atiende a los peruanos. A través de la estrategia «La Ruta de la Salud: prevenir es vivir», el Estado busca dejar atrás el modelo tradicional —donde el ciudadano solo acude al médico cuando ya está enfermo— para pasar a un sistema enfocado en la prevención activa y el chequeo a tiempo desde los centros de salud de barrio y puestos de atención primaria.
A dos meses de su lanzamiento oficial por parte del ministro Juan Carlos Velasco (iniciado a mediados de mayo), la estrategia ya muestra un despliegue masivo en todo el territorio nacional con cifras récord de atención.
Cifras clave del despliegue en números sencillos
| Indicador | Resultado a la fecha | Significado práctico |
| Personas registradas | Más de 3,070,000 | Ciudadanos que ya ingresaron formalmente al circuito preventivo. |
| Atenciones realizadas | Más de 24,300,000 | Evaluaciones, despistajes, vacunas y consejerías entregadas. |
| Rutas completadas | 289,863 personas | Ciudadanos que recibieron su paquete preventivo completo según su edad. |
| Meta principal | Reducir el 70.7% de muertes | Impactar directamente en enfermedades no transmisibles (diabetes, hipertensión, cáncer). |
¿Cómo funciona la «Ruta de la Salud» en la práctica?
Para que la atención no sea un trámite confuso, el Minsa ha estructurado la estrategia en cuatro pasos continuos:
Búsqueda e identificación: Equipos médicos itinerantes salen a los distritos y comunidades para buscar a las personas, registrarlas y verificar qué chequeos necesitan.
Clasificación por etapa de vida: Se evalúa a la persona según su grupo de edad: niñez, adolescencia, juventud, adultez o adulto mayor, ya que los riesgos de salud cambian con los años.
Entrega del «paquete preventivo»: Se realizan exámenes iniciales (tamizajes de glucosa, presión, etc.), aplicación de vacunas pendientes y talleres de consejería nutricional y mental.
Seguimiento y derivación: Si el chequeo detecta algún problema grave, el sistema gestiona una cita de transferencia (referencia) hacia un hospital especializado y verifica que el paciente reciba el tratamiento a tiempo.
¿Por qué esta estrategia es tan importante para el Perú?
1. Ataca el problema de fondo del sistema de salud
En el Perú existe una barrera histórica: solo 3 de cada 10 personas se hacían un chequeo preventivo al año. La mayoría acudía a la posta o al hospital únicamente ante dolores intensos o emergencias. Dado que las enfermedades no transmisibles (como la hipertensión, la diabetes o afecciones cardiacas) representan el 70.7 % de los fallecimientos en el país, detectarlas a tiempo es la diferencia entre un tratamiento sencillo o una complicación fatal.
2. Eleva el nivel técnico con estándares internacionales
La estrategia no es una improvisación local: se diseñó adaptando las 52 recomendaciones de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Esto implica que el Perú está alineando la calidad de su atención primaria con los estándares de países desarrollados, priorizando tres pilares: calidad de acceso, sostenibilidad del presupuesto e infraestructura resistente.
3. Modernización e integración digital
Para sostener este volumen de atenciones, el Minsa está acelerando la implementación de las Redes Integradas de Salud (RIS), el uso de la telesalud (consultas a distancia con especialistas) y la digitalización de historias clínicas para que la información del paciente esté disponible en cualquier posta o centro de salud del país.
¿Cómo afecta esta situación a las personas, regiones e instituciones?
A las personas y sus familias: Les otorga el derecho a una atención médica preventiva gratuita cerca de sus casas sin tener que hacer colas desde la madrugada en grandes hospitales. Aprenden a cuidar su salud antes de enfermar y reciben acompañamiento continuo a lo largo de su vida.
A las regiones y provincias: Llama a una mayor presencia del Estado en zonas vulnerables gracias a los equipos médicos itinerantes. Además, descongestiona las salas de emergencia de los hospitales regionales, ya que muchos males se detectan y controlan a tiempo en los puestos de salud locales.
A las instituciones (Minsa y Estado): Genera un gasto público mucho más eficiente. Tratar una enfermedad en etapa preventiva o inicial cuesta una fracción de lo que exige una cama de cuidados intensivos o un tratamiento crónico complejo, permitiendo redistribuir mejor los recursos de la salud pública.
Fuente: Diario Oficial El Peruano




