El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a cargar contra el régimen cubano al calificarlo como “un estado fallido que ni siquiera tiene combustible para que despeguen aviones”. Desde el Air Force One, el mandatario aseguró que mantienen conversaciones con un miembro clave de la cúpula castrista, aunque La Habana lo niega. Según Trump, “deberían llegar a un acuerdo, porque es una amenaza humanitaria”.
La presión energética impuesta por Washington ha cortado los envíos de petróleo desde Venezuela, que durante dos décadas sostuvieron la economía cubana. El bloqueo marítimo también impide que México, bajo el liderazgo de Claudia Sheinbaum, sustituya a Caracas como proveedor. En este contexto, Cuba enfrenta apagones de hasta 48 horas en el interior del país y 12 horas en La Habana, además de inflación desbordada y creciente pobreza.
El secretario de Estado, Marco Rubio, estaría al frente de negociaciones secretas con autoridades cubanas. En círculos del exilio en Miami se especula que el interlocutor sería Alejandro Castro, hijo de Raúl Castro y figura clave en los aparatos de inteligencia.
Trump decretó a finales de enero una emergencia nacional ante lo que calificó como “amenaza inusual y extraordinaria” del gobierno cubano, aunque descartó una intervención militar como la realizada en Caracas el 3 de enero, que culminó con la captura de Nicolás Maduro.
Mientras tanto, el diario oficial Granma respondió con el lema “Cuba resiste y resistirá esta agresión inhumana”, evocando el Periodo Especial de los años 90. En redes sociales, ciudadanos hablan ya de un “Periodo Especial 2.0”, marcado por escasez extrema y represión.
La nueva ola represiva ha alcanzado a figuras del ámbito digital: los influencers Kamil Zayas y Ernesto Medina, creadores del proyecto independiente El4tico, llevan más de 11 días detenidos.
Según analistas, Cuba necesita cerca de 150.000 barriles de petróleo diarios para sostener su sistema eléctrico y su economía, pero solo produce 40.000. La falta de apoyo externo, tras la caída de la ayuda venezolana, deja al régimen en una situación crítica que expone las debilidades de su modelo económico.






