Una tragedia golpeó el norte de California, Estados Unidos, el martes 17 de febrero, cuando una avalancha en el pico Castle, en la Sierra Nevada, sepultó a un grupo de esquiadores y guías. Las autoridades confirmaron que ocho de los nueve desaparecidos fueron hallados sin vida, mientras continúa la búsqueda de una persona más en condiciones climáticas extremas.
La sheriff del condado de Nevada, Shannan Moon, informó que el operativo de rescate sigue activo, aunque las fuertes nevadas y ráfagas de viento dificultan las labores. El grupo afectado estaba compuesto por 15 personas: once esquiadores y cuatro guías profesionales. Seis de ellos fueron rescatados con vida el mismo martes.
De acuerdo con medios locales y agencias internacionales, este desastre se ha convertido en la avalancha más mortífera registrada en Estados Unidos en más de cuatro décadas .
El Servicio Meteorológico Nacional había emitido una advertencia de aludes para la cordillera de la Sierra Nevada, donde se encuentra Castle Peak, de 2,777 metros de altura. Se estima que algunas zonas podrían recibir hasta 2.4 metros de nieve antes de que la tormenta se despeje .
Castle Peak, ubicado cerca del Lago Tahoe, es un destino popular para el esquí de travesía. Sin embargo, las condiciones meteorológicas severas de esta semana —con tormentas intensas y acumulación de nieve— aumentaron el riesgo de avalanchas.
Expertos en seguridad de montaña recordaron que, pese a las advertencias, muchos grupos continúan practicando deportes de invierno en la zona, lo que incrementa la vulnerabilidad ante fenómenos naturales de gran magnitud.
Las autoridades mantienen la búsqueda del último desaparecido y han desplegado equipos especializados para operar en nieve profunda. Se espera que, una vez que la tormenta amaine, se pueda intensificar el operativo de rescate.
Esta tragedia reabre el debate sobre la necesidad de reforzar las medidas de prevención y seguridad en zonas de alta montaña, especialmente en temporadas de tormentas invernales que, como la actual, han demostrado ser letales.







