El tiempo se agota antes del plazo que el presidente estadounidense Donald Trump ha fijado para que Irán llegue a un acuerdo y abra el estrecho de Ormuz. De lo contrario, advirtió, el país será bombardeado intensamente y se enfrentará al “infierno”.
Trump estableció como fecha límite las 8:00 p. m. ET del martes (3:30 a. m. del miércoles en Teherán), tras reiterar sus amenazas de atacar infraestructura clave si Irán no cede. El mandatario aseguró que Estados Unidos tiene un plan para destruir todos los puentes y centrales eléctricas iraníes antes de la medianoche del martes, y previamente había amenazado con atacar pozos petrolíferos y plantas desalinizadoras.
La respuesta de Teherán no se hizo esperar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) calificó las amenazas de “infundadas” y advirtió que, si se repiten ataques contra objetivos no civiles, la represalia será “mucho más contundente y a mayor escala”, según declaró Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya.
En paralelo, las Fuerzas de Defensa de Israel emitieron una advertencia a la población iraní para que no utilice trenes ni se acerque a las vías férreas durante 12 horas, señalando que hacerlo “pone en peligro la vida”.
Expertos internacionales han recordado que atacar infraestructura civil crítica constituye un crimen de guerra, salvo que se demuestre un uso militar directo. Sin embargo, Trump ha amenazado con destruir todas las centrales eléctricas del país, lo que ha generado preocupación en varias naciones. Aunque algunos gobiernos han transmitido sus advertencias en privado a la administración estadounidense, públicamente Washington ha restado importancia a estas críticas.







