Tuberculosis: a qué edad hay más peligro de contagio y cómo evitarla

Una adecuada ventilación de los diversos ambientes de la casa, el centro de trabajo o el lugar de estudios reduce significativamente las posibilidades de contagio de tuberculosis, indicó César Herrera Vidal, subdirector del Hospital Santa Rosa del Ministerio de Salud.

“Las bacterias de la tuberculosis se transmiten a través del aire. Cada vez que una persona infectada habla, escupe, tose o estornuda, elimina los microbios o bacterias de la tuberculosis que se encuentran en sus vías respiratorias”, advirtió.
En estas circunstancias, tales microrganismos pueden ser aspirados por una persona sana que tenga un contacto frecuente con enfermo de tuberculosis y contagiarse, tanto en el hogar, como en el lugar de trabajo, los vehículos de transporte público y en el colegio, los espacios donde se tiene contacto frecuente con otras personas.
El neumólogo dijo que las personas entre 15 y 45 años de edad son las más vulnerables a esta enfermedad, debido a que mantienen un contacto cotidiano con otras personas potencialmente enfermas, por lo que la prevención es fundamental.
“Las madres deben saber que la aplicación de la vacuna BCG en el recién nacido lo protege de formas de tuberculosis más severas, como la que ataca al cerebro. También es muy importante el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno”, indicó.

Síntomas

Los más comunes son tos con flema persistente por dos semanas o más; así como fiebre que se incrementa sin mayor justificación especialmente durante las noches. Otro signo es la tos con expulsión de sangre (flema con sangre), la pérdida de apetito y baja de peso, el sudor durante la noche, dolor de pecho, debilidad y cansancio.
Herrera Vidal agregó que los pacientes con tuberculosis deben cubrirse la boca con un pañuelo al toser y estornudar, y botar la flema en un papel para desecharlo de inmediato.
“Todos debemos taparnos la boca con el antebrazo al toser, estornudar y hablar. No escupir en el suelo. Y asegurarnos que exista buena ventilación y aire fresco tanto en la vivienda como en el lugar de trabajo, además de consumir una alimentación balanceada y respetar los horarios”, refirió.

Tratamiento

Quienes presenten alguno de los síntomas descritos deben acercarse de inmediato al centro de salud más cercano para ser evaluados y someterse a exámenes de esputo o baciloscopía, que es la principal forma de diagnosticar la tuberculosis.
Esta prueba consiste en tomar muestras de la expectoración (flema) con la finalidad de observar los bacilos que producen la enfermedad a través del microscopio. Estas muestras deberán ser depositadas en envases de plástico descartable, totalmente limpio, seco y de boca ancha y con tapa rosca.
Se recomiendan dos muestras de esputo: la primera muestra inmediatamente después de la consulta. La segunda muestra al día siguiente, apenas el paciente se despierta en la mañana.
Otra es el cultivo del esputo, más sensible que la baciloscopía, cuyo resultado se conoce después de ocho semanas. Es indicada en personas que tienen sospecha de tuberculosis pero cuya baciloscopía resultó negativa, o para seguimiento diagnóstico.
Una tercera prueba es la radiografía de tórax, de gran utilidad pues permite observar la extensión de la enfermedad pulmonar, su evolución y secuelas. Adicionalmente, existe la prueba cutánea de la tuberculina o PPD.
Consiste en aplicar debajo de la piel del brazo una sustancia inofensiva llamada “tuberculina”. Es un derivado proteico purificado del cultivo del Mycobacterium tuberculosis (De ahí  que recibe el nombre de PPD, como también se llama a esta prueba), y dos días más tarde de la aplicación sed deberá evaluar los resultados.
//Andina
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