La prevención del cáncer no comienza en un consultorio ni cuando aparecen los síntomas. Empieza mucho antes, en la mesa donde comemos, en el tiempo que dedicamos a movernos, en cómo nos protegemos del sol y en la decisión de acudir a un chequeo médico a tiempo. En el marco del Día Mundial Contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero, adoptar hábitos saludables no solo mejora la calidad de vida, sino que reduce de manera significativa el riesgo de desarrollar esta enfermedad.
El Dr. Mauricio León Rivera, cirujano oncólogo y director de la Liga Contra el Cáncer, señala que la prevención sigue siendo la herramienta más efectiva para disminuir el impacto del cáncer en la población. “El cáncer no aparece de manera repentina. En muchos casos es el resultado de años de exposición a factores de riesgo que la mayoría de veces podemos modificar”, explica.
La primera forma de prevención es evitar el consumo de tabaco y moderar el consumo de alcohol. El tabaco está relacionado con diversos tipos de cáncer, como el de pulmón, boca, garganta, riñón, cuello uterino y vejiga, mientras que el consumo excesivo de alcohol incrementa el riesgo de cáncer de hígado, mama, páncreas, próstata y colon. Abandonar estos hábitos tiene un impacto directo y positivo en la salud.
La segunda recomendación es mantener una alimentación saludable. Una dieta rica en frutas, verduras, granos integrales, aceite de oliva, pescado y baja en alimentos ultraprocesados ayuda a controlar el peso y reduce el riesgo de varios tipos de cáncer. “La obesidad se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo prevenibles en la actualidad”, advierte el especialista.
La actividad física regular es la tercera acción. Realizar al menos 30 minutos de ejercicio al día en forma continua contribuye a regular las hormonas, fortalecer el sistema inmunológico y reducir procesos inflamatorios asociados al desarrollo del cáncer. No se trata necesariamente de deporte intenso, sino de incorporar el movimiento a la rutina diaria.
En cuarto lugar, el Dr. León Rivera enfatiza la importancia de la protección frente a la radiación solar. El uso diario de bloqueador solar, incluso en días nublados, así como el uso de sombreros, lentes con filtro UV y ropa adecuada, reduce significativamente el riesgo de cáncer de piel, uno de los más frecuentes y prevenibles.
Finalmente, la detección temprana cumple un rol fundamental. Realizar chequeos médicos y despistajes periódicos a partir de los 30 años permite identificar lesiones o enfermedades en etapas iniciales, cuando los tratamientos son más efectivos, menos complejos y mutilantes. “Prevenir también es acudir al médico a tiempo, incluso cuando no haya ningún síntoma”, subraya.
En un país donde el cáncer aún suele diagnosticarse en etapas avanzadas, el especialista recalca que crear una cultura de prevención es una responsabilidad compartida entre autoridades, instituciones de salud y la propia ciudadanía. “Pequeños cambios diarios pueden evitar grandes problemas de salud en el futuro. La prevención es una inversión en vida, porque prevenir es vivir”, concluyó.






