Opimos de literatura infantil

(Segunda entrega)

Por Víctor Raúl Osorio Alania*

Opimos o fertilidades de la literatura infantil, caso Pasco, discurre bajo el amparo del trinomio infalible (autor, obra, lector). El consenso llega hasta lo extraordinario porque hay voluntad y se admite la necesidad de crear, sistematizar y difundir. El rey puede ser generoso en la vida real, pero ante la comprensión del niño lector puede asumir otros roles, quizá termine siendo un banal reyezuelo.

El maestro Danilo Sánchez Lihón, paisano de César Abraham Vallejo Mendoza, indica: «El libro adecuado / para el niño adecuado / en el momento adecuado». Me adhiero a dicha plataforma.

Daniel Florencio Casquero Dianderas (Cerro de Pasco, enero 3 de 1914 – Lima, enero 16 de 2000). Ulises, cuando vuelve a Ítaca disfrazado de mendigo, fue reconocido por su perro Argos, a manera de parangón, escudriñando el diario “La Antorcha” (setiembre de 1953) hallamos el cuento Kuto de Daniel Casquero:

«…En mi puerta había muchos perros en actitud inequívoca y taimada; sin duda con ansias de infiltrarse a mi cuarto. Sus olfatos les habían avisado que, en la habitación, había una presa sabrosa. Corrí y espanté a los canes. Pero, ¡oh sorpresa!, Kuto estaba en la puerta. Tenía una actitud vigilante y amenazadora por si los perros se atrevían a entrar. De modo propio se había puesto guardián de mis intereses y, lo que era más sorprendía, él no había osado tocar ni un ápice de mi magro “lunch” … El incidente lo hice circular en el Campamento como moneda vieja y todos los que escuchaban decían que Kuto era un honrado a carta cabal…».

Daniel camina con Kuto / para soportar su luto, / Argos reconoce a Ulises / por sus artes y matices.

Quirimón Cuillar Paredes (n. 1958, Paucartambo, Pasco). En el poemario “Así también se vive” (1988), mediante Desnutrido made in Perú reitera que la poesía “debe” ser ante todo de compromiso social matizada con los fulgores pertinentes.

Desnutrido. / Producto peruano. / Hecho por: desocupados y familia, / (madre soltera y hombres S. A.) / y por todos los de abajo. / Dirección: Barrio pobre. / Número: no es necesario, / a lo lejos se divisa. / Teléfono: En la casa te lo digo (…) / Se recomienda cuando nace / no mandarlo a la escuela / porque corre el peligro de aprender.

Canto “Flor de picaway” / por ti Quirimón, caray, / comiendo rica papita / buscaremos fresca agüita.

Ricardo Jurado Castro escribió la novela “Madre cerreña, cotidiano drama de los hombres en las minas” (1967).

Francisco Humberto, niño aun, asume la manutención del hogar ante la muerte de su padre (Mauro). Trabaja y estudia, declama con sones del contexto. En la Compañía norteamericana deja sus ideales, comprueba el maltrato moral, psicológico, económico. Asciende en el trabajo, con el primer sueldo de maquinista recupera el reloj de oro que fuera empeñado por su señora madre, pagó 50 % de interés.

Estando en los socavones, FH y su compañero generacional, Juan Bautista, quedan accidentados. Juan muere en el acto. Es el Día de la Madre, Francisco, en su lecho de agonía besa a su progenitora y fallece, eso conmociona a doña Magdalena.

Ayer pronunciamos oro / con el auxilio de un loro, / llegó el momento de plata / para mover una lata.

Yolanda Leiva Valderrama, psicóloga, aborda las supersticiones y costumbres de Paucartambo, Pasco, en la Revista Cultural Alborada (1981), hay apuntes del nacimiento y la niñez.

Mañana habrá cortapelo, / nos comunican al vuelo, / el niño de amplia melena / aguarda presencia amena / ¿Quiénes son los anfitriones? / La estirpe de los limones.

Víctor Raúl Osorio Alania (Paragsha, Cerro de Pasco, 1963). La vasta producción cruza tiempos y espacios, por ejemplo, Caperucita con los hijos níveos (cuento).

Aquella circunstancia de imagen, fantasía y parpadeo generó amistad entre Caperucita y Edy. Cruzaron las calles sinuosas de la antigua villa y las simétricas de la nueva ciudad.

Sumar uno / es ninguno… / ¡Lanza adiós! / ¡vuelve dos! / Llega el tres, / veintitrés. / Al teatro / van de cuatro… / ¡Brinca cinco! / ¡Ríe ahínco! / Año seis, / día seis… / Diente siete / gran ariete… / Un Pinocho / busca el ocho… / ¡Hola nueve! / ¿Cuándo llueve?

Excelente canastita / posee Caperucita, / con Edy juega en la nieve / esa labor las conmueve.

Alejandro Padilla Mayuntupa, Alpama, nació en Cerro de Pasco, el 9 de noviembre de 1947, tiene estos cuentos: “No te olvides”, puntillazo de la revista Cuentos pasqueños y poesía (1978), “Julián” léase en la Revista Cultural Cuentos Pasqueños (1981), “Palitroque”, en la revista del Grupo Cultural Veta Andina (1994), “Las aventuras de Lamparita y sus amigos” (libro, 1997).

Palitroque. Una tarde de invierno Walter y Pablo habían salido de sus casas a buscar otros amiguitos para jugar al palitroque y solo se encontraron con el pequeño Willy.

Mira, se juega con este palo grande y con este chiquito aprenderás a contar. ¿Qué dices?, le interrogó Pablo.

No podían creerlo, el más pequeño del barrio les había ganado. Pablo y Walter perdieron el juego, pero se alegraron porque le habían enseñado a jugar al palitroque por primera vez y se fueron contentos.

Los diestros en palitroque / destacan con propio enfoque, / internalizan como ética / a la dichosa aritmética.

Luis Raymundo Pajuelo Frías (Cerro de Pasco, marzo 15 de 1945 – Lima, junio 9 de 2020), destacado crítico literario, hace suyo el renacimiento colonial de Cerro de Pasco con nueve lecturas en la “Hora del cuento”.

Los tres toros (leyenda). El pastor quedó sumido. De pronto, un salvaje bufido volviólo a la realidad: en el campo, envuelto en luna, un toro blanco, gigantesco, de ojos encendidos, estremecía con bramidos la tierra. Así estuvo cuando, de una cueva, apareció desafiante un toro naranja, enorme, brillante. Entonces, se midieron, hasta que exhausto el blanco huyó en estampida. Vadeando la laguna de Yanamate se hundió donde, ahora, es Colquijirca… De otra cueva, entonces, brotó un toro negro, atacando, descomunal. Al verlo, el naranja arremetió, el negro salió corriendo, espantado y se hundió donde, ahora, es Goyllarisquizga.

Acotación. Intente leer con los pequeños iniciando el día, al mediodía (como refuerzo del almuerzo), durante la tarde o antes de conciliar el sueño.

Novillo en tono naranja / da mineral en la franja. / ¿Jugamos blanco torito? / Que sea en este cerrito. / El torito negro brama / para tener propia fama.

*“El Puchkador de la Nieve”

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19.01.2023

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