Movimientos migratorios a la ciudad de Huánuco

 

Por: Roger Rondón Bardón

 

El área metropolitana de Huánuco, conformada por las ciudades de Huánuco, Paucarbamba —capital del distrito de Amarilis— y Cayhuayna —capital del distrito de Pillco Marca—, arroja según los resultados del último censo un conglomerado de 248,530 habitantes.

La dinámica migratoria ha traído como consecuencia que los cerros tutelares de la ciudad se encuentren completamente hacinados, plagados de casuchas con techos de calamina que se observan con mayor precisión desde el aire. Entre ellas, algunas edificaciones de material noble de más de tres pisos.

Son miles y miles de viviendas que carecen de servicios elementales como agua, desagüe, energía eléctrica y vías de acceso, salvo parte de la carretera de circunvalación de la zona de Puelles, pavimentada a medias. Faltan postas sanitarias, infraestructura educativa y equipamiento urbano.

Los movimientos migratorios se grafican en dos sentidos: el éxodo de huanuqueños principalmente hacia Lima y Pucallpa, y el movimiento migratorio interno de habitantes provenientes de sus provincias hacia la capital departamental, que es más que evidente.

El crecimiento poblacional de Huánuco es longitudinal, de norte a sur, en el valle del Huallaga y parte de las orillas del río Higueras, que colinda con la laguna Viña del Río.

Este crecimiento es intenso. Tanto es así que la Carretera Central, en el tramo rumbo a Ambo, soporta un tráfico vehicular infernal y a ambos costados de la vía se viene desarrollando una masiva construcción de viviendas, hoteles, recreos, grifos y colegios particulares que estrangulan la carretera. Entendemos que las edificaciones deben levantarse respetando una franja de 10 a 25 metros por lado de la vía principal.

Hasta hace poco, llegar a la ciudad de Huánuco desde Lima era un atractivo panorama espectacular, maravilloso, de pleno verdor por la presencia de grandes extensiones de caña de azúcar, especialmente en las zonas de la ex hacienda de Vichaycoto, productora de aguardiente de primera calidad y azúcar, hoy desaparecida por la incuria y los intereses particulares. De la misma manera en la zona de la ex hacienda Quicacán, cerca de Ambo, otrora productora de caña de azúcar y de la fabulosa bebida Ron Bardí.

El crecimiento poblacional de Huánuco se extiende longitudinalmente a lo largo de 25.7 kilómetros, desde Ambo hasta El Valle. Saquen sus conclusiones.

La migración a la ciudad de Huánuco es constante y proviene mayormente de Cerro de Pasco. Según el INEI, es del 19 por ciento. Los ciudadanos migrantes cerreños se concentran básicamente en Cayhuayna.

El movimiento migratorio hacia Huánuco se debe, entendemos, a la atracción que ejerce su clima benigno —que viene alterándose por la polución que producen cientos de vehículos— y a las oportunidades que ofrecen las instituciones de estudios superiores, así como la posibilidad de obtener una mejor atención médica en sus dos hospitales, especialmente el del Seguro Social, que a pesar de sus deficiencias de infraestructura soporta la afluencia masiva de pacientes.

Este panorama migratorio, explicado sucintamente, nos muestra los problemas que adolece el poblador huanuqueño y que deben ser solucionados por los políticos que asumirán funciones dentro de los plazos previstos. Huánuco ya está cansado de promesas incumplidas desde las alcaldías y los gobiernos regionales.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) identifica que subsisten problemas que necesitan urgente atención: la anemia y la desnutrición se elevan al 47 por ciento. De cada 10 niños, 4 sufren de anemia. Gravísima falta de medicinas e insumos en los hospitales. Y hablando de ellos, Huánuco necesita un hospital de primer nivel, equipado con instrumental adecuado y una planta de médicos, enfermeras, técnicos, especialistas, medicinas y reactivos.

A esta dramática situación se suma lo que revela el INEI: el 15 por ciento de mujeres y varones de 15 años a más tienen problemas de lectura y la comprensión lectora es más que deficiente. Somos los últimos en desarrollo a nivel nacional.

Finalmente, como dijera César Vallejo: “Hermanos, hay muchísimo que hacer”.

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