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Por: Pool Rivera Dominguez*
La reciente realización del taller “Ferrocarriles para el desarrollo sostenible”, organizado por la Mancomunidad Regional Amazónica, ha vuelto a colocar en el debate público el proyecto de un ferrocarril que conecte la Amazonía con el océano Pacífico. Para Ucayali, una región cuya posición geográfica vuelve estratégica su articulación con la costa y con los mercados internacionales, la discusión resulta especialmente relevante. Sin embargo, pocas veces se recuerda que esta aspiración tiene más de un siglo de historia.
Durante el tránsito del siglo XIX al XX, el Perú vivió la denominada “fiebre de los ferrocarriles”, alentada inicialmente por la bonanza fiscal del guano y por la convicción de que las vías férreas transformarían la economía nacional. En ese contexto comenzaron a plantearse proyectos que buscaban atravesar los Andes para alcanzar un punto navegable de la cuenca amazónica. El Ucayali aparecía ya entonces como uno de los grandes destinos de aquella ambición integradora.
Una de esas iniciativas surgió desde Huánuco. El primer registro conocido de un proyecto ferroviario con esa proyección está vinculado a Gregorio Asisclo Durand Crespo y Castillo, nieto del prócer Juan José Crespo y Castillo, alcalde y parlamentario por Huánuco. Durante la segunda mitad del siglo XIX promovió la creación de la Sociedad Empresa del Ferrocarril Oriental, con el propósito de impulsar una vía férrea que uniera el océano Pacífico con un punto navegable del Ucayali y, desde allí, con la cuenca amazónica e incluso el Atlántico.
La iniciativa no llegó a concretarse, pero la idea sobrevivió a su primer impulsor. Sus hijos, Augusto y Juan Durand Fernández-Maldonado, fundadores del Partido Liberal a comienzos del siglo XX e integrantes de una influyente familia vinculada al auge cocalero huanuqueño, retomaron el proyecto y lo convirtieron en una de sus principales banderas políticas.
Especialmente activo fue Juan Durand, varias veces alcalde y parlamentario por Huánuco, quien desde la Sociedad Geográfica de Lima y desde el Congreso defendió dos proyectos ferroviarios de gran alcance: el Ferrocarril al Ucayali y el Ferrocarril de Lima a Yurimaguas por el valle del Huallaga. Ambos buscaban atravesar Huánuco para abrir una conexión entre la costa y la Amazonía.
La dimensión del proyecto resulta particularmente interesante vista desde el presente. Los Durand no concebían el Ferrocarril al Ucayali únicamente como una obra destinada a comunicar regiones aisladas. Aspiraban a convertirlo en una gran ruta de integración continental: partir del Pacífico, atravesar los Andes, alcanzar las vías navegables amazónicas y proyectarse hacia el Atlántico. Llegaron a imaginar esa conexión como una suerte de “nuevo Canal de Panamá” para el Perú.
El ferrocarril alcanzó incluso las grandes disputas de la política nacional. Su suspensión durante el gobierno de Guillermo Billinghurst, alegando restricciones presupuestales, figuró entre las tensiones que enfrentaron al gobierno con los líderes liberales. Tras el golpe de Estado de 1914, en el que participaron los hermanos Durand junto con Óscar Benavides y los hermanos Prado Ugarteche, sus adversarios llegaron a calificarlos de “logreros cocaleros”, convencidos de que detrás de su actuación política existían también intereses económicos relacionados con la construcción de aquella vía.
La salida de los Durand de la política nacional durante el Oncenio de Leguía tampoco puso fin a la aspiración ferroviaria. Figuras como Aníbal Maúrtua, parlamentario por Pachitea y antiguo integrante del Partido Liberal, continuaron defendiendo la necesidad de conectar la Amazonía con el Pacífico.
El tren nunca llegó. Pero la necesidad de comunicar ambos espacios permaneció. Parte de aquella visión de integración terminó materializándose mediante las carreteras. Los propios Durand impulsaron la construcción de la vía Huánuco-Pasco-Lima durante el segundo gobierno de José Pardo, proceso que décadas después terminaría proyectándose hacia la actual carretera Huánuco-Pucallpa, estudiada recientemente por el historiador huanuqueño Eliseo Talancha. El medio de transporte había cambiado, pero permanecía el antiguo objetivo de comunicar la Amazonía con la sierra central y la costa.
Más de un siglo después, el ferrocarril vuelve al debate público. Para Ucayali, mirar hacia aquella historia permite advertir que su conexión ferroviaria con el Pacífico no constituye únicamente una aspiración contemporánea. El Ucayali ya aparecía hace más de cien años como una pieza fundamental de los proyectos que imaginaban la integración del territorio peruano entre ambos océanos. Aquellos ferrocarriles nunca llegaron a construirse, pero la idea sobrevivió a sus promotores, a los cambios de gobierno e incluso al predominio posterior de las carreteras. Que hoy vuelva a discutirse demuestra la persistencia de un viejo problema nacional todavía pendiente: cómo integrar plenamente la Amazonía con el resto del país.
*Investigador en historia política regional – PUCP




