«Aunque haya pasado tantos años en mi memoria aún existen recuerdos imborrables de mi querido esposo Bartolomé Besares Nieto», dijo entre lágrimas la señora Josefina Jaramillo viuda de Besares al dirigirse al público durante la ceremonia de entrega de restos óseos y elementos asociados de víctimas de la violencia política que el Perú vivió desde el 1980 al 2000.
Asimismo, agradeció a las autoridades por haber buscado y encontrado los restos de su amado esposo que el 29 de abril de 1984 fue asesinado por miembros del Unidad Móvil Policial Para Áreas Rurales (Umopar).
En diálogo con Tu diario, Josefina Jaramillo, dijo que su esposo salió del distrito de Tantamayo en la provincia de Huamalíes con dirección a la selva donde compró un terreno y en esas circunstancias fue asesinado.
Según el reporte oficial de la fiscalía, el 29 de abril de 1984 cuando ya estaba instalado en su casa ubicada en el poblado de Montaña Verde, distrito de Pucayacu en la provincia de Leoncio Prado salió con dirección al río Carachama para lavar su ropa y hacer su aseo personal y en esas circunstancias recibió un disparo en el pecho.
Herido fue detenido por personal de la UMOPAR para luego ser amarrado y torturado tras ser sindicado de pertenecer a la organización criminal Sendero Luminoso. Tras ser amarrado a un tronco fue asesinado de un disparo en la sien y su cuerpo arrojado al río Pucayacu con granadas a la altura de la cintura, esto con la finalidad de desaparecerlo.
Al día siguiente sus familiares y pobladores recuperaron el cadáver, retiraron las granadas y tras envolverlo en una calamina enterraron los restos en el terreno de su cuñado Donato Barrionuevo Gonzáles, de dónde luego de 42 años fue recuperado y tras un minucioso examen de ADN que fueron cotejados con los de sus hijos concluyeron que era Bartolomé Besares.
A la ceremonia de restitución de restos óseos y elementos asociados también asistió la hija mayor de Liborio Alva Rojas, quien en marzo del 1992 fue asesinado por una patrulla del Ejército cuando estaba trabajando en el sector La Roca, distrito de Pueblo Nuevo en la provincia de Leoncio Prado.
Su cuerpo habría sido arrojado al río Huallaga, dónde no pudo ser recuperado, pero ayer en la restitución de elementos entregaron el osario conteniendo sus cosas personales que su familia guardó en estos 34 años.
La ceremonia fue desarrollada en la Catedral de Huánuco a dónde asistieron familiares de ambas víctimas de la violencia política, representante del presidente de la Junta de Fiscales Superiores de Huánuco, Fiscalía Especializada en Derechos Humanos y Contra el Terrorismo de Pasco y Huánuco, Defensoría del Pueblo y la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos.
Tras la ceremonia, los osarios conteniendo los restos y elementos asociados de Bartolomé y Linorio fueron trasladados al cementerio privado Jardines de la Esperanza, dónde fueron enterrados, concluyendo así una larga y penosa etapa de búsqueda para ambas familias.




