Félix Gabriel Cámara fue captado por WhatsApp con una falsa oferta de trabajo y enviado al frente de batalla. Hoy, herido y encarcelado en territorio ucraniano, clama por ayuda a las autoridades peruanas para volver a su país.
Un conmovedor pedido de auxilio ha puesto rostro a la red de trata de personas que engaña a ciudadanos peruanos para enviarlos a combatir en la guerra entre Rusia y Ucrania. Desde una cárcel en un país desconocido y sin dominar el idioma, Félix Gabriel Cámara, natural del poblado de Cozo en el distrito de Yarumayo – Huánuco, logró enviar un video a su familia pidiendo la intervención urgente del Gobierno peruano para lograr su repatriación.
Impulsado por la precaria situación económica que afrontaba, Félix respondió a una convocatoria difundida por redes sociales que prometía empleos dignos y bien remunerados.
«El comentario lo encontré en WhatsApp. Decían obrero, plomero, cocinero, cuidar casas y que iban a pagar bien. Yo me aventé, me vine por el trabajo para ayudar a mi familia, porque económicamente estamos bajos en Perú», relata el huanuqueño en su testimonio.
Sin embargo, el sueño de un futuro mejor se transformó en pesadilla apenas pisó la capital rusa. En Moscú, fue obligado a firmar un contrato en ruso, un idioma que no entendía. En lugar de ser asignado a labores técnicas o de servicio, fue trasladado de inmediato y sin preparación hacia las zonas de combate más profundas. «Prácticamente caímos ahí de forma inocente», lamentó.
La experiencia de Félix en el frente estuvo marcada por el horror y el desamparo. Tras ser víctima de un ataque con drones, resultó herido y quedó varado junto a otros reclutados en zonas boscosas, sin alimentos ni atención médica.
«No comíamos. Queríamos salir para que nos atienda un médico. En el monte tomábamos agua de lluvia. Salíamos y encontrábamos mochilas vacías y restos humanos», detalló sobre los días vividos antes de su captura.
Buscando salvar su vida, intentó pedir ayuda a unos transeúntes en un camino rural usando las pocas palabras en inglés que conocía: “My friend, queremos caminar contigo para ir a un médico”. Sin embargo, al no comprender su idioma ni conocer su procedencia, los pobladores lo amarraron y lo entregaron a las autoridades locales. «Recién estoy entendiendo las cosas, recién estoy viendo la realidad», expresó Félix desde su encierro.
El caso de Félix Cámara es la muestra del modus operandi de mafias internacionales que operan en el país. Según investigaciones del Ministerio Público por el delito de trata de personas, y reportes de familiares y abogados, se calcula que entre 459 y 800 peruanos han sido reclutados bajo la misma modalidad.
A las víctimas se les ofrecían sueldos altos y bonos de hasta 20.000 dólares como ganchos para trasladarlos a Rusia, donde les retenían pasaportes y teléfonos antes de forzarlos a firmar contratos militares.
Mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú reporta fallecidos, desaparecidos y algunos connacionales rescatados, la familia de Félix Gabriel Cámara exige a la Cancillería que atienda su desgarrador llamado de auxilio antes de que sea demasiado tarde.




