Bosque Montano de Carpish

Está a poco de convertirse 50,559 hectáreas de la cadena de montañas de Carpish y del valle de Derrepente en área de conservación regional

 Desde el 30 de octubre, trece comunidades de la cadena de montañas de Carpish y del valle de Derrepente están más cerca de convertirse en Áreas de Conservación Regional (ACR), que serán denominadas tras su aprobación como “Bosque Montano de Carpish”. Las 50,559.21 hectáreas que buscan ser protegidas de potenciales depredadores se ubican a lo largo de las comunidades de Santa Rufina, Ñaupamarca, Incahuasi, Paraíso, San Juan de Cayumba Alta, Las Palmas, Las Pavas, Santa Rosa de Quives, Purísima, San Carlos, Challapampa y San Lorenzo, de las cuales dos pertenecen al distrito de Chinchao y once a Churubamba.

El objetivo de estas ACR, es conservar una muestra del bosque andino de Huánuco y su diversidad biológica, además de contribuir a la mitigación del cambio climático, la continuidad de los procesos ecológicos y promover el uso de recursos naturales con prácticas sostenibles por la población involucrada. En los años de trabajo de la ONG Naturaleza y Cultura han podido detectar que en esta área no hay pedidos de concesión minera no metálica, ni petrolera.

La propuesta de establecimiento del ACR está en su fase casi final y esperan sea declarada por el Poder Ejecutivo en los próximos meses como tal, mediante un decreto supremo. El especialista de la referida ONG, Christian Pérez Vela, en el Press Tour desarrolado el sábado último, detalló que el 30 de noviembre el Sernanp (Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado) aprobó el expediente técnico elaborado con el apoyo del Gobierno Regional de Huánuco, en el que tuvieron en cuenta la predisposición de las comunidades, así como la viabilidad técnica del trabajo cartográfico y catastral.

El expediente está siendo evaluado por el Ministerio del Ambiente para continuar con el proceso para su establecimiento.

En julio del 2014, la ONG Naturaleza y Cultura y el gobierno regional en la gestión de Luis Picón, firmaron el convenio que fue respaldado por un acuerdo de concejo regional y, luego por el Estado a través de la Resolución Presidencial n° 144-2015 del Sernanp.  Por todo el trabajo realizado en estos años, Pérez Vela indicó que la posibilidad de que el proyecto no sea aprobado por la Presidencia de Concejo de Ministros es nula.

La ONG reconoce que conservar los bosques es proteger especies únicas en el mundo que potencian a Huánuco como una región importante para el avistamiento de aves y turismo. “El mandato de la creación de áreas naturales protegidas en el Perú es mantener una muestra representativa de los ecosistemas. Es necesario que el gobierno central sea consecuente con esta política, pero también el Gobierno Regional de Huánuco, pues tras la aprobación del ACR, el trabajo de administración recae en las autoridades regionales y comunales, para desarrollar proyectos productivos de turismo e investigación que vayan de la mano con la conservación de la flora y la fauna. Además, porque asumen la responsabilidad perpetua de la sostenibilidad técnica y económica del área”, añadió Pérez, quien contó que ver los cambios de modos de vida en los campesinos es su mayor satisfacción.

Luis Augusto Garrido, coordinador de campo de la ONG Naturaleza y Cultura y unos de los principales promotores del proyecto es huanuqueño. En reunión con los moradores de la comunidad de San Rosa de Quives reveló que parte de los bosques que buscan proteger están intactas y que no han sido dañadas por la mano del hombre. Estas son hábitat de especies endémicas (únicas en la zona) y de especies amenazadas como el oso de anteojos, el puma, entre otras especies. En flora alberga arboles valiosos como el cedro.

El ingeniero Augusto Garrido, agregó que lo que buscan es también darle protagonismo a las rondas campesinas por lo que se tiene hasta la fecha 23 vigilantes voluntarios en Chinchao y 28 en el valle de Derrepente. Estos pobladores se han organizado con medios no convencionales para frenar la tala ilegal y la deforestación en su territorio. Este aprendizaje creció en paralelo al proceso de sensibilización que realizaban y ahora prevén construir casetas de vigilancia comunales.

Los habitantes del caserío de San Pedro de Carpish, quienes en un inicio vieron este proyecto con temor, no tardaron en comprender la radical transformación que tendrían los proyectos en sus vidas, pues al poner en práctica la agricultura sostenible sus ingresos económicos empezaron a incrementarse.

Pero para asegurarse de que la propuesta caminaba a su favor y al de la naturaleza, cuenta Elmer Manzanedo Espinoza, presidente del comité de gestión del ACR y poblador de San Pedro de Carpish, que investigo y en ese proceso logro que sus productos como el aguaymanto y la granadilla sean exportadas a España, Italia y Chile. “Dejando de talar bosques y con una agricultura sostenible todos salimos beneficiados”, dijo.

Hector Aquiño Mejía, presidente de la comunidad de San Rosa de Quivis en un compartir con los miembros de la ONG y con los periodistas que llegaron hasta su caserío, manifestaron que los niños y adultos tienen puestas sus esperanzas en la área de conservación regional, para evitar que se extingan especies como el puma y el oso de anteojos.

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