Una nueva moda se apoderó de Instagram y TikTok: transformar una fotografía actual en un retrato con estética de los años 80 usando inteligencia artificial. Cabello voluminoso, chaquetas de mezclilla, hombreras y fondos de estudio ochenteros son parte del resultado que buscan miles de usuarios que suben sus selfies a ChatGPT.
El proceso es simple: se sube una foto con el rostro visible a ChatGPT y se describe el cambio deseado —peinado, vestuario, iluminación, fondo— en un prompt detallado. La herramienta permite además ajustar el resultado con instrucciones adicionales si el parecido no convence, como «conserva mejor mis facciones» o «cambia solo la ropa y el peinado».
Lo que hay que considerar antes de sumarse
| A favor | Precaución |
|---|---|
| No requiere conocimientos de edición fotográfica | Subir el rostro implica compartir un dato biométrico difícil de «resetear» si se filtra |
| Resultado personalizable con instrucciones adicionales | Las imágenes pueden usarse para mejorar los modelos de IA, salvo que se desactive esa opción |
| Se puede hacer desde el celular en minutos | Especialistas recomiendan evitar fotos con documentos, menores de edad o datos sensibles visibles |
| Existen modos que no entrenan el modelo (ej. chat temporal en ChatGPT) | Conviene revisar la política de privacidad antes de subir cualquier imagen |
Especialistas en ciberseguridad citados por distintos medios de la región coinciden en que el riesgo principal no es la tendencia en sí, sino la naturaleza del dato entregado: a diferencia de una contraseña, el rostro no puede cambiarse si termina mal utilizado.
Fuente: Agencia Andina




