Por: Víctor Raúl Osorio Alania y
Alicia Nérida Cuyubamba Zevallos
Eclipse hubo en el universo conocido. ¡Misterio y ciencia de aprendizaje! El otoño quedó paralizado muy a pesar de su inquietud permanente de allanar caminos con hojas para garantizar la llegada balsámica de la primavera. Esa ocultación astronómica dio vida a muñecas y peluches que habían cumplido tres décadas y jugaron con tres generaciones de la propia familia o de otros clanes. Estamos informados de idas y vueltas nada habituales. ¿Enigma comprensible?
ACTO UNO
¿Cuáles son los perfiles de las muñecas? Tenían medidas disimiles, pero necesarias. Manzanita mide 28 cm, Hilandera, 21 cm, Gauchita, 42 cm y Eureka, 35 cm.
Sublimes muñequitas de arte invaluable dejaron a los niños (en honor a la verdad, pidieron permiso), decidieron merodear en otros espacios porque estaban ansiosas por indagar nuevas experiencias. Nubes y suspiros fueron el medio de transporte. Cuando pase el tiempo dirán: «El otro día estuvimos bajo galaxias que parecen acuarelas luminosas». ¡Atentos, continuemos escuchando!
Manzanita por el color de sus prendas (chompa, vestido, vincha), porque tenía predilección por la manzana de 5 semillas, también porque le gustaba olfatear y cuidar los rosedales que plantaba con su mamita.
Hilandera vestía a la usanza andina, confesaba su afecto por los cielos o los nirvanas, hilaba versos de esperanza que dirigía a las estrellas. Hilandera, huso en mano, fue una de las primeras que informó del inminente oscurecimiento proyectado para el octavo mes del calendario.
Gauchita, joven danzarina, se contorneaba bajo los acordes de su existencia, hacía bailar a sus hermanas según las preferencias de cada quien. En aquel discurrir exclusivo pudo escucharse ritmos de huayno, tango, muliza, cumbia, pasacalle, salsa, carnaval, balada, chimaychi, bolero… Gauchita, vuestro histrionismo en tersa epidermis prevalece incluso en la hora veinticinco.
¡Eureka!, muñeca acuciosa, descubrió las ventajas de la interposición o el eclipse. Aquel suceso causaba impacto visual y asombro ancestral en la gente, sin embargo, Eureka (dando lustre a su nombre que significa he hallado), captó un vacío arriba, se valieron de aquel vacío para interactuar sin trasnochar ni madrugar, o sea, tuvieron su acto despejado. ¡Parabienes, chicas!
240 minutos duró el eclipse para el entendimiento de los seres del universo, solo 138 segundos de eclipse total ante los ojos humanos. No obstante, eran épocas juveniles para las muñecas y los peluches que disfrutaron momentos infinitos. Fueron llamados y acudieron. Solo ellas y ellos conocen y saben cuánto tiempo duró aquel alivio bajo los destellos del anillo de diamante; acaso fue un buen rato, quizás un período duradero.
Gozosos peluches pudieron ubicarse frente a frente y dieron a conocer su experiencia en kilos. Blanquis, por respeto a sus interlocutores, nunca quiso decir ni su edad ni su peso; Conejita era peso pluma gracias a los constantes saltos y su alimentación sobre la base de verdura fresca; Diecinueve pesaba ¼ de kilo, construía propia identidad. Igualmente, Laika era más que suficiente con 900 gramos, Nevadoso, más de 1 kilo exento de pesadez y Pardoso era ½ kilo de pura fibra muscular.
Los océanos optaron atrincherarse detrás de sus oleajes para custodiar sus ojos acuáticos; el beso quedó ansioso a la zaga de los labios, más de una lágrima resulta siendo curiosidad mensajera.
Blanquis como la nieve le decían sus abuelos maternos, por eso, cuando llovía o nevaba en el contexto mencionaba: «Voy a bailar con mis parientes, parece que me extrañan por eso llegaron muy emocionadas para contar su propia historia». ¡Vale, vale, Blanquis, continúa defendiendo vuestra discreción y emoción!
Conejita era esclava de la libertad, corría con niñas, muñecas, niños y peluches por estrategia de tener cuerpo escultural… Conejos, conejitos y nuestra Conejita competían libérrimas para divertirse.
«Soy Diecinueve», empezó a confesar, «porque papito me llevaba a la universidad en condición de estudiante libre en la cátedra libre. Bueno, en una de las aulas estudiaban 18 estudiantes (entre varones y mujeres), cierto día, una de ellas dijo: “maestro, Diecinueve está avanzando la tarea de la semana siguiente en el salón”. A partir de dicha ocasión soy Diecinueve», confesó con profunda alegría, alegría indescriptible, como indescriptible es la gracia del universo.
Laika vigilaba lo que estaba por hacer, aullaba viendo a la luna llena, aulló serena en el preeclipse y lo sigue haciendo en el posteclipse. Laika juega en casa de cartón junto a infantes de diversas nacionalidades.
Nevadoso, hijo de aquí y de allá, con su presencia garantizaba diálogo provechoso. Él sirvió de enlace para la floreciente unidad entre peluches y muñecas, así constaba en las actas históricas.
Pardoso (en el amplio sentido de la palabra, experto en avanzadas), ostentaba relatos que vinculaban continentes, genealogías, idiosincrasias. Tras la propia percepción conocía pisos ecológicos, escuchándolo se viajaba a placer.
ACTO DOS
Las muñecas resultaron virtuosas componiendo destrabalenguas (hay los que prefieren decir trabalenguas). En la fecha, voces de toda edad publican aquella creatividad con ritmo divertido. Pasan los fenómenos conducidos por palabreríos.
El peluche de Natuche y Tacuche / tiene como Suche acto juvenil, / peluche te observe desde un estuche / dando apapacho o apapuche de abril. (Trabalenguas rimado)
Magnificas muñequitas / ni grandecitas ni pequeñitas / mueven matutinos, / musicalizan movimientos memorables. (Trabalenguas fonético o aliteración)
Mientras tanto, los peluches en franca cooperación supieron crear abecegramas para sazonar el plural expresivo desde los buenos días, pasando por las buenas tardes y aterrizando en las buenas noches. Sin pecar de entusiastas, también podría decirse pasando por las cuatro estaciones, incluso por el sistema planetario.
Aviva bondades celestes, dice Eureka, fundamenta Gauchita. Hilandera imaginativa, jolgorio kilométrico loa Manzanita. Nuestras ñañitas organizan posibilidades, quieren razones sensibles, tararean unidad vivando wifalas. Ximena ya zapatea.
Amigas: Blanquis, Conejita, Diecinueve exponen felicidad gratis, honores inmensos jinetean. Kilohercios Laika, meritorio Nevadoso. Ñoquis olfatea Pardoso, quiere repetir sesiones triunfantes, unen voces Waqurunchu, X y Z.
mmCULMEN
Muñecas y peluches con la adhesión de niños han creado el Gremio Universal de la Fantasía que defiende el derecho lúdico o el derecho al juego, a propósito, es el único derecho, de surgir otros que sea a la luz de la recreación. Yo juego, tú juegas, él juega. Nosotros jugamos, ustedes juegan, ellos juegan.
Nuestras bellas amistades, en la fecha, reposan en la habitación de los niños; ocupan armarios, estantes, camas, casi nunca en el piso. Entre ellas preguntan cuándo será el siguiente eclipse, aguardan con expectación de primerizas, mientras acomodan roperos variopintos y repletos. Repletos de entusiasmo, variopintos por las emociones.
Peluches y muñecas, con ustedes hubo, hay y habrá conexión neuronal, conexión generacional, conexión imaginativa. ¡Muñecas y peluches, episodio sensual!






