Mediante la Resolución Ministerial N° 0632-2026-IN, publicado el fin de semana, se formalizó el cierre del Proyecto “Control y Reducción del Cultivo de la Coca en el Alto Huallaga” (CORAH), y que será reemplazado por el Programa de Reducción de Cultivos Ilegales en el Perú (PRECIP), recientemente creado.
En la resolución se indica que se formaliza el cierre del Proyecto “Control y Reducción del Cultivo de la Coca en el Alto Huallaga”, con efectividad al 15 de mayo de 2026, conforme a lo dispuesto en la Sexta Disposición Complementaria Final del Decreto Supremo N° 003-2026-IN, que crea el Programa Nacional denominado “Programa de Reducción de Cultivos Ilegales en el Perú” (PRECIP).
Se detalla que, en el plazo de 12 días calendarios, se deberá entregar el informe final de cierre del Proyecto, adjuntando la documentación técnica y administrativa sustentatoria correspondiente al estado situacional financiero, bienes muebles e inmuebles, acervo documentario, activos y pasivos y demás información vinculada al proceso de cierre y ejecución de su plan de entrega.
El programa PRECIP, adscrito al Ministerio del Interior, es creado con el objetivo principal erradicar y reducir los cultivos ilícitos de hoja de coca en las Zonas Estratégicas de Intervención (ZEI), fortaleciendo la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Al respecto la web especializada Pasión por el Derecho, plantea que, el nuevo programa, estará a cargo de implementar acciones de control, reducción y eliminación de cultivos ilícitos, así como campañas de sensibilización y planes anuales orientados a disminuir el espacio cocalero ilegal, y que tal iniciativa busca contribuir al desarrollo sostenible y a la mejora de las condiciones ambientales, sociales y económicas de las poblaciones en las áreas de intervención, en línea con la Política Nacional contra las Drogas al 2030.
De esta manera se declara en extinción el CORAH, proyecto que desde su creación el 22 de abril de 1982, y su funcionamiento generó seria controversias y enfrentamientos con los cocaleros del Alto Huallaga que incluía provincias como Leoncio Prado, Huamalíes y Marañón en Huánuco, como también provincias como Padre Abad en Ucayali y Tocache en San Martín, pero también agresiones, atentados y asesinatos a trabajadores, funcionarios y Policía Nacional del Perú por parte de los narcotraficantes y el terrorismo de sendero luminoso.







