Puerto Azul, la comunidad nativa que aprendió a defender su bosque

En el corazón de la selva peruana, entre los departamentos de Ucayali y Huánuco, al pie de la majestuosa Cordillera Azul, se asienta la comunidad nativa Puerto Azul, hogar del pueblo amazónico kakataibo, también conocido como cashibo-cacataibo, cuya historia se conecta con los ríos Aguaytía, San Alejandro y Sungaroyacu.

Esta comunidad de más 900 habitantes cuenta con Elías Noico Sánchez, sub jefe comunal, un hombre de 39 años, que conoce cada árbol, cada curva del río y cada amenaza que han tenido que enfrentar para proteger lo que considera el mayor patrimonio de su pueblo, el bosque.

«Es una felicidad y un orgullo tener una responsabilidad saludable con nuestro bosque. Como fruto de este compromiso, hoy contamos con la calificación de ‘muy bueno’ en el manejo de nuestros recursos”, dice Elías, al hacer referencia a la evaluación obtenida en la plataforma de buen comportamiento de títulos habilitantes del Organismo de Supervisión de los Recursos Forestales y de Fauna Silvestre (OSINFOR) tras la supervisión de 2025.

 

IDENTIDAD. La comunidad lleva el nombre Puerto Azul por la cordillera que la acoge, reconocida oficialmente por el Estado peruano en 1975. En sus bosques alberga especies maderables como cachimbo, shiringa y huayruro; en sus ríos, peces como boquichico, doncella y sábalo; en su monte, sajinos, venados y monos. Una riqueza que, durante años, atrajo miradas de extraños que no llegaban con buenas intenciones.

Agentes externos ingresaron al territorio de Puerto Azul a talar de manera ilegal. Las amenazas no eran solo contra los árboles; los propios líderes comunales se sintieron en riesgo, recuerda Elías. Fue en ese momento cuando la comunidad tomó una decisión que lo cambió todo: organizarse y defender su territorio, símbolo de su identidad.

Para ello, los comuneros kakataibo eligieron la vía formal, presentaron denuncias oportunas ante las instituciones competentes. Eso permitió detener las actividades ilícitas que amenazaban su bosque y dejar en claro que Puerto Azul defiende su bosque.

En 2024, con apoyo de la Dirección Regional de Agricultura de Ucayali, la comunidad georreferenció sus tierras e identificó las zonas de aprovechamiento. Asimismo, conformó su comité de vigilancia y control forestal comunitario (CVCFC) integrado por hombres y mujeres que fueron capacitados por la Gerencia Forestal y de Fauna Silvestre de Ucayali y el OSINFOR.

Desde entonces, el bosque se ha convertido en una oportunidad de desarrollo, basada en el uso sostenible de recursos como la madera y en el compromiso colectivo del pueblo kakataibo por gestionar su territorio de manera responsable.

«El GPS y los instrumentos de monitoreo forestal no nos son familiares, pero con perseverancia y el acompañamiento de las instituciones los vamos integramos a nuestro trabajo de vigilancia», dice Elías, consciente de que su comunidad tiene la obligación de custodiar su bosque.

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