Washington anunció este miércoles una flexibilización parcial de su veto a las exportaciones de petróleo venezolano hacia Cuba, permitiendo que el crudo sea destinado al sector privado para fines comerciales y humanitarios. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, advirtió que las sanciones se restablecerán si el suministro termina en manos del gobierno o de los militares cubanos.
Rubio, de origen cubano-estadounidense y crítico habitual de La Habana, participó en la cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom) celebrada en San Cristóbal y Nieves, donde varios líderes expresaron su preocupación por el impacto regional de la crisis cubana. “Cuba necesita cambiar drásticamente porque es su única oportunidad para mejorar la calidad de vida de su pueblo”, declaró Rubio, responsabilizando a las autoridades de la isla por la crisis económica y energética.
La medida de flexibilización llega tras el bloqueo impuesto por Estados Unidos a las exportaciones de petróleo venezolano hacia Cuba, luego de la captura del presidente Nicolás Maduro en Caracas el pasado 3 de enero. La isla dependía de Venezuela para cubrir cerca de la mitad de sus necesidades energéticas, y la interrupción del suministro agravó los apagones y la escasez de combustible.
Durante la cumbre, líderes caribeños como Andrew Holness, primer ministro de Jamaica, y Terrance Drew, de San Cristóbal y Nieves, advirtieron que una crisis prolongada en Cuba podría desestabilizar a toda la región. Canadá, por su parte, anunció un paquete de ayuda de 8 millones de dólares canadienses (5.8 millones de dólares) para mitigar los efectos de la crisis en la isla.
Por otro lado, Rubio defendió la operación militar estadounidense que llevó a la captura de Maduro, asegurando que Venezuela atraviesa “avances sustanciales” y que el país está mejor que hace ocho semanas. Según el funcionario, la prioridad de Washington fue evitar la inestabilidad, la migración masiva y la violencia tras la caída del mandatario. Ahora, afirmó, el país debe avanzar hacia “elecciones justas y democráticas”.
Estados Unidos trabaja actualmente con la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien ha mostrado apertura hacia las compañías petroleras estadounidenses, aunque el presidente Donald Trump ha advertido que recurrirá a la fuerza si no se cumplen sus órdenes.







