Siete personas fueron asesinadas el lunes en la provincia costera de Manabí, Ecuador, cuando un grupo de hombres vestidos con uniformes tipo militar ingresó a una hacienda y abrió fuego contra los presentes. La Policía informó que los atacantes, alrededor de diez individuos, portaban armas de largo alcance y pistolas, y que entre las víctimas se encuentra un adolescente de 16 años.
Según el reporte oficial, los agresores reunieron a las víctimas en un patio, las interrogaron y posteriormente dispararon. Tras el ataque, huyeron por vía marítima con rumbo desconocido. El hecho ocurrió en la localidad de Jama, dentro de una provincia que se encuentra bajo estado de excepción desde el 2 de enero, junto con otras ocho regiones del país.
El presidente Daniel Noboa ha desplegado a las Fuerzas Armadas en operativos anticrimen como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Sin embargo, los homicidios no han disminuido: Ecuador cerró 2025 con un récord de 9,216 muertes violentas, lo que equivale a una tasa cercana a 52 homicidios por cada 100,000 habitantes, según el Observatorio del Crimen Organizado.
Los ataques perpetrados por sujetos vestidos como militares se han vuelto frecuentes en el país, donde bandas narcotraficantes con vínculos internacionales se disputan rutas estratégicas para el transporte y distribución de drogas. La ubicación geográfica de Ecuador lo convierte en un punto clave para la salida de cocaína hacia Europa y Estados Unidos, lo que ha intensificado la violencia y las masacres en distintas provincias.







