Gran conmoción ha causado el asesinato de Carlos Faustino Peña Mejía, cuyo cuerpo putrefacto fue encontrado en la habitación que alquilaba ubicado en la intersección de prolongación Grau y jirón Amazonas, distrito de Huacrachuco en la provincia de Marañón.
Según la denuncia presentada por Luis Alberto Peña Arias, su padre quien era un próspero comerciante desde hace varios años vivía en Huacrachuco, pero desde la tarde del 20 de marzo perdió toda comunicación y al ver que no respondía las llamadas decidieron viajar desde Huaraz para conocer que pasó con Carlos.
Al llegar al distrito junto a sus demás familiares buscaron al comerciante, pero no lo ubicaron porque no sabían la dirección hasta la tarde que unos vecinos reportaron que en el inmueble ubicado en prolongación Grau emanaban olores fétidos. Ante dicha información, los policías llegaron al lugar y encontraron la puerta asegurada con un candado y al ingresar encontraron la escena.
El cuerpo de Carlos Faustino estaba en posición decúbito dorsal, con los brazos extendidos y por el tiempo que tenía de fallecido, su piel estaba negro producto del estado de descomposición. A simple vista las autoridades visualizaron dos lesiones en la cabeza, por lo que la fiscal Jasmine Carpio Fernández dispuso el traslado del cadáver a la morgue de Castillo Grande en la provincia de Leoncio Prado para ser sometido a necropsia.






