La presidenta de la República, Keiko Fujimori, sostuvo una audiencia con el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en Nueva York, en el marco de la Semana de Alto Nivel del 81.º periodo de sesiones de la Asamblea General de la organización.
Durante el encuentro, la jefa de Estado afirmó que la lucha contra la delincuencia organizada transnacional constituye una prioridad de su Gobierno, debido al grave impacto que genera en la seguridad ciudadana, la gobernabilidad democrática y el desarrollo sostenible del país. En ese sentido, subrayó la necesidad de potenciar el intercambio de información, las capacidades institucionales y la cooperación internacional frente a delitos como la extorsión, el sicariato, el narcotráfico, la minería ilegal, la corrupción, la trata de personas y el tráfico ilícito de armas.
Fujimori destacó además la importancia de promover una migración ordenada, regular y segura, y planteó la necesidad de estrechar la cooperación entre los países de origen, tránsito y destino para optimizar la identificación y documentación de las personas migrantes, con el fin de prevenir de manera más eficaz la trata y el tráfico ilícito de personas.
En otro momento de la reunión, la mandataria agradeció las acciones de prevención, preparación y respuesta anticipatoria que nueve agencias del Sistema de las Naciones Unidas vienen desarrollando frente al fenómeno El Niño 2026-2027, con especial énfasis en las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque y La Libertad. Previo al encuentro con Guterres, la presidenta firmó el libro de visitas de las Naciones Unidas.
Contexto: una agenda diplomática construida en torno a la seguridad
La reunión con Guterres no fue un hecho aislado dentro de la agenda que Fujimori desarrolló esta semana en Nueva York, sino la continuación directa de un mensaje que la propia mandataria ya había planteado un día antes, el martes 22 de septiembre, en su primera intervención ante el pleno de la Asamblea General de la ONU. En ese discurso, Fujimori sostuvo que los países de América Latina libran una guerra contra el crimen organizado transnacional, un conflicto que —según remarcó— carece de frentes de batalla o fronteras definidas y que ha impuesto el terror en las poblaciones de la región. La jefa de Estado propuso explícitamente que las organizaciones criminales que operan en el Perú sean calificadas como grupos terroristas, lo que a su juicio permitiría que las Fuerzas Armadas, en apoyo de la Policía Nacional, actúen con mayor firmeza frente a estas estructuras.
Ese planteamiento no surge en el vacío: se apoya en un diagnóstico que la propia mandataria expuso ante el foro internacional, según el cual la mirada fragmentada y exclusivamente nacional con la que los Estados de la región han enfrentado hasta ahora al crimen organizado ha permitido que estas redes consoliden economías ilegales vinculadas al narcotráfico, la minería ilegal y el contrabando, entre otras actividades. El trasfondo social de este discurso también es contundente: de acuerdo con la ronda 2025-2026 del Barómetro de las Américas, 57% de los peruanos considera la inseguridad como el problema más grave que enfrenta el país, lo que explica por qué la presidenta situó este tema como el eje central de su primera presentación ante un gran foro internacional, apenas 57 días después de haber asumido el cargo el 28 de julio.
El encuentro con Guterres se enmarca, por tanto, como el siguiente paso lógico de esa estrategia: trasladar el planteamiento expuesto ante la Asamblea General hacia una conversación directa con la máxima autoridad administrativa de Naciones Unidas, en busca de traducir el respaldo discursivo internacional en mecanismos concretos de cooperación, intercambio de información y fortalecimiento institucional frente al crimen transnacional. En paralelo, la mención a la respuesta anticipatoria de nueve agencias de la ONU frente a El Niño 2026-2027 evidencia que la delegación peruana buscó, durante esta misma gira, sostener frentes diplomáticos simultáneos: uno centrado en seguridad y crimen organizado, y otro en la gestión de riesgos climáticos que amenazan a las regiones del norte del país de cara a la temporada de lluvias.
Fuente: Agencia Andina




