Piden cadena perpetua por violar, matar y enterrar a su hija

REQUERIMIENTO DE ACUSACIÓN FUE PRESENTADO AL JUZGADO

El fiscal David Ávila Salazar de la Primera Fiscalía Penal Corporativa de Huamalíes está pidiendo cadena perpetua para Jesús Cierto Espinoza (44) por el delito de feminicidio agravado en agravio de su propia hija, la adolescente Rosalinda Cierto Onofre (16), ocurrido el 16 de agosto del 2016. El requerimiento de acusación que consta de 43 elementos de convicción fue presentado ayer a través de mesa de partes del juzgado.

La prueba de ADN es un elemento irrefutable que corrobora que los restos óseos hallados en un silo en la zona denominada de Pishgococha, caserío de Shucsha, poblado de Coyllarbamba, distrito de Tantamayo, provincia de Huamalíes pertenecen a la adolescente reportada como desaparecida. Otro elemento es el testimonio del teniente gobernador del poblado de Coyllarbamba, quien declaró que al enterarse que Jesús Cierto convivía con su hija, hizo un seguimiento de casi un mes, pero dejó de hacerlo, luego que el ahora detenido lo amenazó con un arma de fuego.

En la reconstrucción de los hechos realizado el 19 de setiembre del 2019, Cierto Espinoza narró a sangre fría de cómo atacó a su propia hija en un arranque de celos. Para la fiscalía, Jesús, no quería que su hija tenga amigos y al verse rechazado, planificó el crimen, primero convenció a su conviviente Gloria Onofre Palacios para ir a chacchar coca a la casa de su tío que supuestamente estaba enferma y a eso de las 8:00 de la noche del 16 de agosto del 2016 estando ya en la casa de su familiar, dijo que iría a ver sus animales y regresó al promediar 3:00 de la madrugada.

Según la tesis del Ministerio Público, Jesús al regresar a su casa encontró a su hija durmiendo, la violó, luego intentó estrangularla con una polera ploma que estaba puesto la agraviada y al no lograr, la golpeó con un objeto fuerte que pudo ser rajas de leña con el cual fracturó varias partes del cráneo. Y para evitar que gotee la sangre metió en su cabeza una bolsa, luego la envolvió con una colcha y una manta de colores, cargó sobre sus hombres y trasladó el cuerpo hasta el silo, donde lo arrojó para luego cubrir con piedras.

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Regresó a la escena del crimen y tras borrar las huellas decidió ir en busca de su mujer que estaba a una hora del lugar. Cuando la mamá preguntó por Rosalinda, el feminicida, dijo que seguro había escapado con su enamorado de nombre Adrián, versión que dio a las autoridades cuando empezaron a indagar por la menor. Incluso en una oportunidad cuando el fiscal David Ávila había ido al caserío de Shucsha para averiguar el paradero de la adolescente, Cierto Espinoza tuvo la osadía de decir que su hija estaba en Lima trabajando y dio un número de celular del supuesto patrón para que llamen, pero todo era mentira.

Las autoridades de Coyllarbamba que conocían sobre el accionar del depravado no cesaron en la búsqueda de la estudiante, quien dos meses antes de su muerte contó a su compañero de aula que su padre la violaba desde los 8 años y que estaba cansada. Tras buscar por diferentes lugares, el 2 de marzo del 2018, autoridades y pobladores ubicaron el cuerpo esquelético de Rosalinda, el cual estaba en un antiguo silo.

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A fines de diciembre del 2019, los restos óseos de la adolescente fueron entregados a su mamá Gloria para ser sepultados en el cementerio de Coyllarbamba.

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