Durante su presentación ante el Congreso de la República, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, afirmó que el Gobierno ha decidido asumir la seguridad como una cuestión de Estado, en respuesta a la creciente ola de violencia e inseguridad que afecta a millones de peruanos en su vida cotidiana.
Álvarez inició su exposición de la política general de gobierno reconociendo que el país atraviesa una etapa crítica, marcada por el temor ciudadano frente a delitos como la extorsión, el sicariato y la corrupción. “El pueblo exige respuestas, y las exige con razón. Por eso, quiero empezar anunciando que el Gobierno asume la seguridad como una cuestión de Estado, porque estamos convencidos de que sin seguridad no hay crecimiento, no hay desarrollo, ni democracia que perdure”, expresó.
El jefe del gabinete ministerial señaló que el mandato político y moral de esta gestión es recuperar la autoridad del Estado, restablecer el orden en las calles y garantizar que la ley vuelva a ser sinónimo de justicia. En ese sentido, reconoció que el país se encuentra desbordado por el accionar de organizaciones criminales que operan con impunidad, y que esta situación es consecuencia de errores y omisiones acumuladas por diversas instancias del Estado.
“La sociedad se desangra. En los últimos años hemos sido golpeados por la violencia criminal, y debemos reconocerlo con firmeza: esta crisis no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos o congresos anteriores, sino de todo el aparato estatal”, sostuvo.
Álvarez también lamentó que las instituciones públicas no hayan logrado garantizar la paz social ni la seguridad ciudadana, lo que ha generado un clima sostenido de temor entre la población. Por ello, anunció que el gobierno de transición emprenderá una lucha frontal contra el crimen organizado, colocando este objetivo como eje central de su gestión.
“No cesaremos un minuto en combatir a las organizaciones criminales. Esta es una batalla que asumimos con firmeza y autoridad”, concluyó.







