Momentos de tensión y dramatismo se viven en la zona rural de Hatillo, distrito de Chancay, provincia de Huaral, región Lima, donde un derrumbe ocurrido durante labores de mantenimiento en un pozo de agua provocó la muerte de un joven trabajador, quien quedó atrapado bajo montículos de tierra y arena.
El obrero identificado como Juan Ipanaque Sernaqué, de 28 años, había llegado el pasado 3 de enero desde Pacanga, distrito de Chepén (La Libertad), tras ser contratado por un empresario local. Según relató su tío, Santos Sernaqué Ramos, el joven se encontraba junto a otros seis compañeros realizando excavaciones cuando, al caer la tarde del miércoles, parte de las precarias estructuras cedieron, sepultándolo.
El cuerpo del trabajador permanece atrapado en el pozo, pese a los esfuerzos iniciales de bomberos y policías que acudieron a la emergencia. Las maniobras de rescate tuvieron que ser suspendidas pasada la medianoche por medidas de seguridad, debido al riesgo de nuevos derrumbes.
Carlos Bendezú, comisario de Chancay, informó que tras la recuperación del cuerpo se iniciará una investigación para determinar responsabilidades. Señaló además que el representante de la contratista y el propietario del terreno donde se ejecutaban los trabajos ya fueron identificados.
Durante la mañana del jueves, rescatistas y policías evaluaron la zona y concluyeron que se requieren equipos especializados para remover los montículos de tierra que cubren el pozo, por lo que las tareas de rescate fueron nuevamente suspendidas.
Hasta la tarde de ayer, el cuerpo del joven obrero —único sustento de su madre, una persona de avanzada edad— seguía atrapado en el pozo. Sus familiares señalaron que minutos antes del accidente se había comunicado con sus hermanas en Chepén para contarles sobre los trabajos que realizaba, sin saber que sería la última vez que hablarían con él.
La zona del accidente, ubicada en el kilómetro 99 de la antigua Panamericana Norte, permanece bajo resguardo policial para prevenir nuevas desgracias. En las próximas horas se espera la llegada de maquinaria pesada y equipos especializados para continuar con las labores de rescate y lograr la recuperación del cuerpo del obrero, descrito por sus deudos como un “mil oficios” que trabajaba incansablemente para sostener a su familia.






