Por: Arturo Alfaro Dávila
En el marco de las actividades previas al Global Big Day 2026, que se celebrará el próximo 9 de mayo, se anuncia la identificación de una nueva ruta estratégica para el avistamiento de aves, consolidando así su posicionamiento como uno de los destinos emergentes más relevantes del nororiente peruano para el turismo ornitológico.
La iniciativa responde a una visión integral de desarrollo sostenible que busca no solo diversificar la oferta turística local, sino también promover la conservación de la biodiversidad a través de actividades responsables. Este nuevo circuito permitirá a observadores de aves, fotógrafos de vida silvestre e investigadores acceder a espacios con alto valor ecológico, fomentando al mismo tiempo la educación ambiental y la participación comunitaria.
El recorrido propuesto inicia en el emblemático Puente de Churubamba y se adentra por la quebrada hasta llegar al centro poblado de Santa Cruz de Churubamba. A lo largo de este trayecto, los visitantes podrán apreciar una notable diversidad de hábitats que albergan numerosas especies de aves.
Como complemento, se ha diseñado un circuito ampliado que incluye las zonas de Pacapucro y Cascay, ampliando las oportunidades de observación en distintos pisos ecológicos.
Este esfuerzo se enmarca en una tendencia global que reconoce al avistamiento de aves como una actividad clave para el turismo sostenible. En ese sentido, Churubamba no parte de cero. Desde hace décadas, el distrito ha sido reconocido por la riqueza biológica de Unchog, un enclave de alta biodiversidad que alberga especies emblemáticas como la Tangara de dorso dorado, la Cotinga de subcaudales bayas y la Tangara de bufanda amarilla.
Tras su reconocimiento como Área de Conservación Privada, Unchog se integró al Mosaico Carpish – Río Abiseo, una red de conservación que articula esfuerzos entre comunidades locales, organizaciones y autoridades para proteger ecosistemas estratégicos. En este territorio se han registrado más de 300 especies de aves, muchas de ellas endémicas, lo que refuerza su valor científico y turístico.
La nueva ruta no solo amplía el mapa del birdwatching en la región de Huánuco, sino que también compromete el rol de las comunidades como actores clave en la gestión sostenible de sus recursos naturales. Con esta propuesta, Churubamba se proyecta como un destino que combina biodiversidad, cultura y compromiso ambiental, en línea con las tendencias internacionales del ecoturismo.
A pocas semanas del Global Big Day, esta iniciativa invita a redescubrir el territorio desde una mirada consciente, donde cada sendero y cada amanecer se convierten en una oportunidad para valorar y proteger uno de los patrimonios naturales más ricos del país.








