La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó el martes un proyecto de ley de financiación que puso fin a casi cuatro días de cierre parcial del Gobierno, originado por el enfrentamiento entre demócratas y republicanos en torno a la reforma del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
La votación se resolvió por un estrecho margen de 217 votos a favor y 214 en contra, en una Cámara dominada por los republicanos. Veintiún demócratas se sumaron a la mayoría oficialista para respaldar el paquete de financiación, mientras que un número igual de republicanos se opuso, en rechazo a las exigencias de la oposición de reformar el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
El cierre parcial se produjo luego de que los demócratas se negaran a aprobar el presupuesto del DHS tras la muerte de dos ciudadanos en Mineápolis a manos de agentes de inmigración, hecho que desató protestas masivas. La oposición exigía cambios en los protocolos del ICE, incluyendo el uso obligatorio de cámaras corporales, la prohibición de pasamontañas y la necesidad de órdenes judiciales previas a cualquier detención.
El Senado había aprobado el viernes un paquete de financiación para la mayoría de agencias federales hasta septiembre, junto con una medida provisional de dos semanas para mantener operativo el DHS mientras se negocia su presupuesto definitivo.
El presidente de la Cámara, Mike Johnson, dedicó gran parte del lunes a persuadir a los legisladores republicanos que amenazaban con bloquear la iniciativa. Paralelamente, el presidente Donald Trump intervino para alinear a su bancada, instando a republicanos y demócratas a evitar un nuevo cierre prolongado como el de 43 días ocurrido el año pasado.
Al promulgar la ley, Trump celebró lo que calificó como una “gran victoria para el pueblo estadounidense” y destacó que el paquete aprobado recorta gastos federales considerados innecesarios, al tiempo que garantiza recursos para programas esenciales de seguridad y protección.
La presión demócrata y la indignación pública llevaron a la secretaria del DHS, Kristi Noem, a anunciar que los agentes federales en Mineápolis portarían cámaras corporales “con efecto inmediato”, medida que se extenderá progresivamente a nivel nacional.
El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, subrayó que “nadie está por encima de la ley” y que los agentes del ICE deben regirse por las mismas normas que cualquier otro cuerpo policial del país.
Los legisladores disponen ahora de dos semanas para negociar un presupuesto integral del DHS. Ambos partidos reconocen que las conversaciones serán complejas: los demócratas insisten en nuevas salvaguardias para las operaciones migratorias, mientras que los republicanos buscan mantener intactas sus prioridades de seguridad.
El cierre parcial, iniciado el sábado, había obligado a suspender temporalmente servicios federales no esenciales y a enviar a miles de trabajadores a licencia sin goce de sueldo, reavivando el debate sobre la gobernabilidad y la polarización política en Washington.







