Una operación policial en Río de Janeiro dejó este miércoles al menos ocho muertos, entre ellos uno de los narcotraficantes más buscados de Brasil, informaron las autoridades.
Desde la madrugada, unos 150 efectivos del Batallón de Operaciones Especiales (BOPE), apoyados por dos vehículos blindados, se desplegaron en varias favelas del barrio turístico de Santa Teresa, en la zona central de la ciudad.
En los enfrentamientos fue abatido Claudio Augusto dos Santos, de 55 años, considerado uno de los jefes históricos del Comando Vermelho (CV). El jefe de la Policía Militar, Marcelo Menezes Nogueira, explicó que el delincuente tenía al menos ocho órdenes de arresto pendientes por secuestro, tráfico de drogas y homicidio.
Además, la policía abatió a otros seis presuntos delincuentes y arrestó a 116 personas. El octavo fallecido fue un residente de la zona, tomado como rehén junto a su pareja; el hombre murió tras recibir un disparo en la cabeza, mientras que la mujer sobrevivió.
Durante el operativo se decomisaron 21 armas, 105 kilos de cocaína y 611 kilos de marihuana.
En respuesta al operativo, desconocidos incendiaron un autobús en una avenida céntrica y levantaron barricadas. “Me pidieron que sacara a los pasajeros y prendieron fuego al autobús. Fue todo muy rápido”, relató el conductor Marcio Souza, aún conmocionado. La policía atribuyó estas acciones al Comando Vermelho y detuvo a cuatro personas por obstrucción de vías.
El operativo ocurre cinco meses después de la acción más letal en la historia del país, cuando un megaoperativo en dos complejos de favelas dejó 117 presuntos delincuentes y cuatro policías muertos. Ese hecho fue calificado como “matanza” por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y generó protestas de organismos de derechos humanos.
Este miércoles, en paralelo, fuerzas de seguridad desplegaron una operación coordinada en 15 estados contra organizaciones vinculadas al narcotráfico y tráfico de armas. El gobierno de Lula busca evitar que Estados Unidos clasifique al Comando Vermelho (CV) y al Primeiro Comando da Capital (PCC) como organizaciones terroristas, una medida que la administración Trump ya aplicó a varios cárteles latinoamericanos.
Un portavoz del Departamento de Estado señaló que ambas facciones representan “amenazas significativas para la seguridad regional”, aunque evitó pronunciarse sobre una eventual designación.
El operativo en Río refleja la magnitud del desafío que enfrenta Brasil en su lucha contra el crimen organizado, con repercusiones tanto en la seguridad interna como en la política internacional.






