El miércoles 11 de marzo de 2026, José Antonio Kast juró como nuevo Presidente de la República de Chile, sucediendo a Gabriel Boric en una ceremonia solemne realizada en el Congreso Nacional de Valparaíso. Con este acto, el país inicia un nuevo ciclo político marcado por el retorno de la derecha al poder, en un contexto de alta expectativa ciudadana y desafíos sociales urgentes.
La ceremonia de cambio de mando estuvo encabezada por la presidenta del Senado, Paulina Núñez, quien impuso la banda presidencial a Kast, mientras Boric entregó la tradicional piocha de O’Higgins, símbolo del poder republicano. Entre los invitados internacionales destacaron el rey Felipe VI de España, el presidente argentino Javier Milei y la líder opositora venezolana María Corina Machado, reflejando la relevancia regional e internacional del evento.
José Antonio Kast, de 60 años, es abogado y fundador del Partido Republicano. Fue diputado por cuatro periodos y candidato presidencial en dos ocasiones antes de alcanzar la victoria en las elecciones de 2025. Su ideología se enmarca en la derecha conservadora, siendo considerado el primer presidente de extrema derecha desde el retorno de la democracia en Chile.
En su discurso inaugural, Kast anunció un “gobierno de emergencia”, con énfasis en:
- Seguridad pública: combate al narcotráfico y fortalecimiento de Carabineros y Fuerzas Armadas.
- Economía: medidas de austeridad y estímulo a la inversión privada.
- Migración: políticas más restrictivas para el ingreso de extranjeros.
- Institucionalidad: reformas para garantizar mayor orden y estabilidad.
El nuevo presidente asume en medio de una ciudadanía polarizada y con demandas urgentes: crisis migratoria, inflación, inseguridad y reconstrucción de infraestructura afectada por desastres naturales. Su mandato, que se extenderá hasta 2030, será observado de cerca tanto a nivel nacional como internacional, dado el giro ideológico que representa para Chile.
Con este cambio de mando, Chile abre un nuevo capítulo político que marcará el rumbo de la región en los próximos años, con un gobierno que promete transformaciones profundas en seguridad, economía y migración.






