La FDA de Estados Unidos investiga posibles vínculos entre vacunas contra la COVID-19 y muertes en adultos, en el marco de una revisión más amplia que también incluye casos reportados en menores.
La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos anunció que está llevando a cabo una investigación exhaustiva para determinar si las vacunas contra la COVID-19 podrían estar relacionadas con muertes de adultos reportadas en el país. Esta indagación forma parte de una revisión más amplia que también considera las consecuencias de la vacunación en menores.
Según voceros del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), la FDA analiza información de seguridad en múltiples grupos de edad, con el objetivo de actualizar protocolos y, de ser necesario, modificar el etiquetado de los productos. La investigación se amplió luego de un memorando interno filtrado, en el que se mencionaban al menos diez muertes infantiles notificadas entre 2021 y 2024, posiblemente vinculadas a casos de inflamación cardíaca (miocarditis o pericarditis), aunque sin evidencia clínica detallada.
Diversos especialistas han recordado que numerosos estudios previos han demostrado la seguridad de las vacunas contra la COVID-19, y que los efectos adversos graves son poco frecuentes. Sin embargo, la FDA busca esclarecer los reportes recientes y garantizar transparencia en el proceso de vigilancia sanitaria.
La polémica se intensificó porque el memorando no fue sometido a revisión por pares ni acompañado de datos públicos completos, lo que generó cuestionamientos sobre la forma en que la agencia maneja la información. En respuesta, la FDA aseguró que la investigación se realiza con rigurosidad científica y que los resultados serán comunicados oportunamente.
Mientras tanto, organizaciones médicas y de salud pública han reiterado que la vacunación sigue siendo una de las herramientas más eficaces para prevenir contagios y complicaciones graves por COVID-19, aunque reconocen la importancia de mantener una vigilancia constante sobre posibles efectos secundarios.
La comunidad internacional observa con atención el desarrollo de esta investigación, que podría tener implicaciones en la confianza pública hacia las campañas de inmunización y en la política sanitaria global.






