Foto: AFP / Andina
El Departamento de Defensa de Estados Unidos confirmó este fin de semana que se encuentra en fase de preparación para llevar a cabo “semanas” de operaciones terrestres en Irán, en el marco de la operación Furia Épica. Según funcionarios estadounidenses, las acciones previstas no implican una invasión total del país, sino incursiones limitadas de fuerzas especiales y unidades de infantería, con objetivos estratégicos puntuales en territorio iraní.
Entre los escenarios contemplados se encuentra la posible toma de la isla de Jark, enclave petrolero clave en el Golfo Pérsico, lo que subraya la dimensión energética y geopolítica de la ofensiva.
La respuesta de Teherán ha sido inmediata y contundente. Autoridades iraníes advirtieron que cualquier presencia militar estadounidense será enfrentada con una “lluvia de fuego”, prometiendo represalias masivas contra las tropas que ingresen en su territorio.
El Parlamento iraní y altos mandos militares han reiterado que están preparados para “aniquilar” a las fuerzas extranjeras, mientras se intensifican ataques contra bases aliadas de Washington en la región del Golfo.
En el primer mes de la operación, Estados Unidos reportó la destrucción de más de 11.000 objetivos militares y logísticos iraníes, además de 150 embarcaciones, reforzando la presión sobre Teherán.
El despliegue incluye misiles guiados y drones de ataque en aguas del Medio Oriente, lo que marca una escalada significativa en el conflicto.
La situación abre un nuevo capítulo de tensión en el Golfo Pérsico: mientras Washington busca consolidar sus objetivos estratégicos con operaciones terrestres limitadas, Irán promete represalias devastadoras.
La operación Furia Épica ya ha generado un impacto considerable y amenaza con desestabilizar aún más la región en las próximas semanas.







