Dimite el ministro de Defensa de Bolivia en medio de una grave crisis social y económica

Marcelo Salinas dejó su cargo tras más de un mes de intensas protestas ciudadanas que exigen la salida del presidente Rodrigo Paz. La renuncia ocurre en un momento crítico, mientras el Poder Ejecutivo evalúa la posibilidad de declarar un estado de excepción para utilizar a las fuerzas militares en el control de las manifestaciones.

Relevo en la cartera de Defensa ante la presión social

La salida de Salinas fue confirmada por fuentes internas del gobierno boliviano. Medios locales informaron que su reemplazo inmediato es Ernesto Justiniano, quien hasta ahora se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, una figura conocida en el ámbito de la lucha contra el narcotráfico.

La presión sobre la administración central ha escalado drásticamente debido a las movilizaciones de diversos sectores gremiales, incluidos obreros, campesinos, mineros, transportistas y maestros. Las demandas exigen soluciones urgentes frente a la que ya se considera la peor crisis económica que sufre el país en las últimas cuatro décadas.

Ante este escenario de inestabilidad, el Congreso boliviano eliminó recientemente las restricciones legales que limitaban las facultades presidenciales para decretar estados de excepción. Esta reforma faculta formalmente al mandatario para desplegar al Ejército en las calles y restringir temporalmente libertades civiles clave, como el derecho de reunión y el libre tránsito.

Desabastecimiento generalizado por bloqueos de rutas

La situación en las carreteras se ha vuelto insostenible con el reporte de cerca de un centenar de bloqueos en todo el territorio nacional, una cifra que duplica los registros de hace apenas dos semanas.

Estas medidas de fuerza han provocado un severo desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles en ciudades principales como La Paz y El Alto. Como consecuencia directa, los precios de la canasta básica familiar se han disparado notablemente. Mientras las organizaciones sociales rechazan los llamados al diálogo del Ejecutivo, la administración de Rodrigo Paz denuncia un presunto intento de desestabilización democrática y señala directamente al expresidente socialista Evo Morales como el principal promotor de las movilizaciones.

Un foco de preocupación para la estabilidad de la región

A nivel internacional, la crisis en Bolivia enciende las alarmas debido a su impacto geopolítico y económico en Sudamérica. El país altiplánico es un actor clave en el corredor logístico regional y en el suministro de recursos energéticos y minerales estratégicos.

La posibilidad de aplicar un estado de excepción y recurrir a la intervención militar para el control del orden interno revive el fantasma de la severa convulsión social sufrida en 2019 tras la salida de Evo Morales del poder. La comunidad internacional observa el panorama con cautela por el riesgo latente de una escalada de violencia institucional o el agravamiento de una crisis humanitaria que repercuta en las naciones vecinas. Asimismo, este escenario refleja una tendencia global donde el descontento social por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo pone a prueba la solidez de las democracias latinoamericanas.

Escenarios inciertos para los próximos días

Por el momento, el perfil del nuevo ministro de Defensa sugiere una postura gubernamental que podría endurecer las medidas de control interno. Sin una vía de negociación abierta entre el Gobierno y los líderes de las protestas, se anticipa que los bloqueos continuarán afectando la vida cotidiana de la población, obligando a los organismos internacionales a mantener un seguimiento estricto de los acontecimientos.

Fuente: Agencia Andina

Leer Anterior

Alerta en Marruecos: ola de calor extremo y vientos intensos obligan a cerrar el acceso a las playas

Leer Siguiente

Tensión diplomática: Lula califica a Marco Rubio como «enemigo mortal» de América Latina tras amenazas comerciales