Bolivia atraviesa una grave crisis política y social tras la decisión del presidente Rodrigo Paz de eliminar los subsidios a los combustibles, medida que regía desde hace más de 20 años. La disposición, contenida en el Decreto Supremo 5503, ha generado un rechazo generalizado y desató bloqueos de carreteras en más de 50 puntos del país, encabezados por la Central Obrera Boliviana (COB).
Las principales rutas del país permanecen cortadas, aislando ciudades como La Paz y afectando el transporte de alimentos y combustibles.
La COB, junto a organizaciones vecinales y padres de familia, convocó a un bloqueo nacional de caminos para exigir la derogación del decreto.
Los enfrentamientos con la policía en zonas como El Alto han dejado un clima de tensión creciente.
El vicepresidente Edmand Lara anunció que presentará un proyecto de ley en la Asamblea Legislativa para frenar los “decretos inconstitucionales” de Paz, lo que evidencia una ruptura en la cúpula del gobierno. Lara cuestiona además el Decreto 5515, que permite al presidente ejercer sus funciones mediante medios tecnológicos cuando se encuentra fuera del país.
La eliminación de los subsidios ha provocado un alza inmediata en los precios de los combustibles, afectando el costo de vida de la población.
El gobierno defiende la medida como parte de un paquete de reformas necesarias para estabilizar las finanzas públicas y atraer inversiones.
Sin embargo, sindicatos y organizaciones sociales advierten que la crisis podría convertirse en una “revolución nacional” si no se atienden sus demandas.
La crisis también ha tenido impacto regional. Gobiernos vecinos, como el de Perú, han iniciado operativos de repatriación de ciudadanos varados en Bolivia debido a la interrupción de vías terrestres.
En este escenario, Bolivia enfrenta un panorama incierto: un presidente que insiste en reformas económicas impopulares, un vicepresidente que busca frenarlas desde el Legislativo, y una ciudadanía movilizada que mantiene bloqueos masivos en todo el país. La crisis amenaza con prolongarse y profundizar la inestabilidad política y social en el inicio de 2026.






