El gobierno de Bolivia acordó este domingo con los principales sindicatos la anulación de un reciente paquete de medidas económicas, que había generado protestas callejeras y bloqueos de carreteras durante seis días, informó la Central Obrera Boliviana (COB).
En diciembre, el presidente Rodrigo Paz emitió un decreto de “salvataje económico”, que marcó un giro radical respecto a las políticas aplicadas en los últimos 20 años bajo los gobiernos de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
La norma eliminaba los subsidios a los combustibles, otorgaba facilidades para grandes inversiones en recursos naturales, suprimía impuestos y congelaba salarios en el sector público, entre otras disposiciones.
Obreros, mineros, campesinos y maestros denunciaron que las medidas beneficiaban únicamente a grandes capitales, mientras que la población trabajadora se vería afectada por la inflación.
Tras las movilizaciones, la COB anunció que se elaborará una nueva norma con aportes de los trabajadores, aunque se mantendrá la decisión gubernamental de eliminar las subvenciones a la gasolina y el diésel, política que ya provocó la peor crisis económica en cuatro décadas.
“Como resultado directo de la movilización, se arribó a un acuerdo bilateral cuyo resultado fue la abrogación del decreto, pendiente aún de su formalización”, señaló la COB en un comunicado.
El sindicato ordenó levantar las medidas de presión, aunque según la Administradora Boliviana de Carreteras, todavía se mantienen 69 puntos de bloqueo en las rutas del país.
Algunos huelguistas expresaron a medios locales su rechazo al acuerdo, mientras que otros aseguraron que mantendrían los cortes de vías hasta que la derogación del decreto sea oficial.
Bolivia importa combustibles a precio internacional para venderlos a pérdida en el mercado interno, una política que agotó las reservas de dólares y disparó el costo de vida. La inflación acumulada a diciembre alcanzó el 20% en 12 meses.






