Según la agencia EFE, al menos 14 personas han perdido la vida y cerca de 9,000 viviendas resultaron destruidas por las intensas lluvias que azotan los departamentos de Córdoba y Sucre, en el norte de Colombia.
El presidente Gustavo Petro confirmó que casi 50,000 familias han sido afectadas, mientras que 35,000 hectáreas permanecen bajo el agua, lo que compromete la seguridad alimentaria de la región.
Las precipitaciones, asociadas a un frente frío que ingresó al Caribe, han provocado el desbordamiento de ríos y graves inundaciones en zonas urbanas y rurales.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que entre este viernes y el próximo lunes se espera la llegada de un nuevo frente frío desde el hemisferio norte, lo que podría agravar la situación.
Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), calificó el fenómeno como “muy atípico”, ya que ocurre en una temporada que normalmente registra menos lluvias. Los daños incluyen vías colapsadas, viviendas destruidas y cultivos arrasados.
Ante la magnitud de la emergencia, Petro anunció que se declarará nuevamente la emergencia económica, ambiental y social en la región, con posibilidad de extenderla a otras zonas del país.
El mandatario señaló que el Ejército intervendrá para derribar diques que obstaculizan el flujo de agua y recuperar tierras invadidas en ciénagas y caños, con el fin de mitigar el impacto de las inundaciones.
La crisis climática en Córdoba y Sucre, según la FAO, podría derivar en un riesgo de hambre para miles de familias, lo que convierte esta emergencia en una de las más graves registradas en los últimos años en el Caribe colombiano.






